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En Microsoft, son conscientes de la importancia de Windows dentro del mundo del videojuego y es por eso que en las últimas actualizaciones de Windows 10 han incorporado mejoradas dirigidas hacia ese sector. Sin embargo, sigue habiendo un cierto margen de mejora de la experiencia que está al alcance de la mano de cualquiera que quiera trastear un poco.

A continuación, vamos a ver algunas formas de optimizar el rendimiento de nuestra computadora con Windows 10 para que, cuando juguemos, podamos disfrutar de todo el potencial que contiene nuestro equipo.

Actualizar el driver de la GPU

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Para poder someter a nuestra GPU a las intensivas cargas de trabajo que puede suponer ejecutar según que juegos, es necesario asegurarse de que tenemos instalados los drivers más recientes que ha publicado el fabricante. De esta forma, conseguimos que el sistema operativo y el software se puedan comunicar de manera eficiente con la tarjeta. Como es lógico, las descargas debemos hacerlas desde los sitios web oficiales, así que aquí te dejamos los enlaces correspondientes al sitio oficial de AMD y al sitio oficial de Nvidia.

Desactivar las actualizaciones automáticas

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Aunque Windows 10 suele avisar con cierta antelación acerca del momento en que se va a actualizar, a veces se nos pasa por alto la notificación. Eso o desde Redmond han mandado una actualización que debe instalarse inmediatamente. Entonces, es posible que nos encontremos con que el PC se reinicia justo a mitad de una partida, haciendo que se desconecte de la sesión y, según el juego, obligándonos a esperar un tiempo para volver a unirnos.

Si quieres evitar que te suceda esto, lo mejor es desactivar las actualizaciones automáticas. Pero antes de explicarte como hacerlo, es imprescindible hacerte una advertencia importante: con la cantidad de amenazas que hay hoy en día circulando por la red, tener actualizado nuestro sistema operativo es imprescindible por motivos de seguridad. Desactivar las actualizaciones automáticas puede conducir a que tu equipo quede expuesto a vulnerabilidades que sea necesario corregir con urgencia en un momento dado. Sí, te explicamos cómo desactivarlas, pero no te recomendamos hacerlo. En todo caso, lo que te recomendamos es que, si las vas a desactivar de todas formas, hazlo solo cuando vas a jugar a algo que sea importante no ser interrumpido. Y cuando termines, vuelve a activarlas.

Ahora sí, veamos cómo se hace:

  1. Abrimos el menú Inicio y clicamos en «Configuración».
  2. Clicamos en «Actualización y seguridad».
  3. Debe abrírsenos la sección «Windows Update». Si no lo hace, la seleccionamos de la barra lateral izquierda. Allí, clicamos en «Opciones avanzadas» (abajo del todo).
  4. Descendemos hasta encontrar el apartado «Pausar actualizaciones» y colocamos el interruptor en «Desactivado».

Lo que hacemos con esto es detener las descargas automáticas durante un máximo de 35 días. Podemos dejarlo así, pero lo mejor, como hemos dicho, es volver activarlo en cuanto nos sea posible.

Otra opción que te puede funcionar es configurar las horas activas durante las que no queremos ser interrumpidos por las actualizaciones. De esta forma, durante ese periodo de tiempo no se actualizará el sistema de forma automática. Este periodo puede ser de máximo 18 horas. Para determinarlo, lo hacemos así:

  1. Abrimos el menú Inicio y clicamos en «Configuración».
  2. Clicamos en «Actualización y seguridad».
  3. Debe abrírsenos la sección «Windows Update». Si no lo hace, la seleccionamos de la barra lateral izquierda. Allí, clicamos en «Cambiar horas activas».
  4. En la ventana emergente, introducimos las horas en las que no queremos que se nos interrumpa (por defecto son de 8 a 17) y clicamos en «Guardar».

Cambiar el plan de energía

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Esta modificación puede o no afectar al rendimiento del equipo mientras juegas, pero vale la pena probarlo. Hay que considerar que los planes de energía son especialmente útiles para administrar mejor el consumo de batería en laptops y otros dispositivos portátiles. Pero en un computador de sobremesa no tenemos que estar atados a esas limitaciones, por lo que mejor es activar el plan de alto rendimiento (por defecto viene seleccionado el plan «Equilibrado»). El cambio lo hacemos así:

  1. Abrimos el menú Inicio y escribimos «Panel de control». Al aparecer la opción, la abrimos.
  2. En el Panel de control, entramos a «Hardware y sonido».
  3. Allí, entramos a «Opciones de energía».
  4. Seleccionamos el plan «Alto rendimiento».

Gestionar las actualizaciones automáticas de Steam

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No solo Windows puede importunarnos con sus actualizaciones: también lo puede hacer Steam. Y no solo eso, sino que en ocasiones hay actualizaciones que se dedican a «romper» cosas, por lo que hay usuarios que prefieren esperar hasta que se ha corroborado que una actualización concreta funciona bien antes de instalarla.

Respecto a las actualizaciones de un juego, podemos hacer dos cosas. La primera es, cuando nos encontremos con problemas o tan solo con cambios que no nos gustan, revertir el juego a una versión anterior. Esto lo podemos hacer gracias a que las diferentes versiones se mantienen disponibles en Steam. Veamos cómo hacerlo:

  1. Abrimos Steam.
  2. Hacemos clic con el botón derecho en el juego cuyas actualizaciones quieras desactivar.
  3. Seleccionamos «Propiedades».
  4. Seleccionamos la pestaña «Beta»
  5. Seleccionamos una versión específica usando el menú desplegable.

La segunda es impedir que se descarguen actualizaciones mientras juegas, algo que puede ser útil si tienes un buen ancho de banda pero que es engorroso cuando tu conexión no anda fina. Para hacerlo, seguimos estos pasos:

  1. Abrimos Steam.
  2. Seleccionamos «Opciones».
  3. Seleccionamos «Descargas».
  4. Quitamos la marca de «Permitir descargas durante el juego».

Desactivar la aceleración del ratón

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Windows viene con una función que hace que el ratón se mueva no solo en función de la detección y las mediciones del movimiento físico, sino también de la velocidad. Al desactivar esta aceleración, conseguiremos que el ratón sea más preciso en el juegos, especialmente en aquellos que requieren apuntar con precisión como los First person shooters. Este cambio lo hacemos así:

  1. Pulsamos la tecla Windows+Q para abrir la búsqueda o entramos al menú Inicio. En cualquier caso, escribimos «puntero» y hacemos clic en la opción que nos aparezca, que debe ser «Cambiar el aspecto o la velocidad del puntero del mouse».
  2. Se nos abrirá la ventana «Propiedades: Mouse» en la pestaña «Opciones de puntero». Si no se abre esa pestaña, entramos a ella.
  3. Quitamos la marca de la opción «Mejorar la precisión del puntero».
  4. Clicamos en «Aplicar».

Es posible que, tras desactivar esta opción, queramos modificar la velocidad del puntero hasta que demos con una configuración cómoda para nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es cambiar de posición el control deslizante y clicar en «Aplicar» hasta que demos con ella. Cuando lo consigamos, entonces clicamos en «Aceptar».

Desactivar los efectos visuales

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Aunque Windows 10 tiene un diseño muy atractivo y los efectos visuales son discretos, siguen estando ahí y, por lo tanto siguen ocupando recursos del sistema. Como lo que queremos es que nuestros juegos sean los que aprovechen la mayor cantidad de recursos, lo mejor que podemos hacer es deshabilitar prácticamente todos los efectos visuales. Eso hará que la experiencia general de uso del sistema se empobrezca un poco, así que, para mantener cierto equilibrio, mejor desactivar todos menos «Mostrar vistas en miniatura en lugar de iconos», «Mostrar el contenido de la ventana mientras se arrastra» y «Suavizar bordes para las fuentes de pantalla». De hecho, esta última es la opción a conservar más importante para que el texto sea más legible.

¿Y cómo se desactivan los restantes efectos? Pues de esta forma:

  1. Pulsamos la tecla Windows+Q para abrir la búsqueda o entramos al menú Inicio. En cualquier caso, escribimos «configuración avanzada» y hacemos clic en la opción que nos aparezca, que debe ser «Ver la configuración avanzada del sistema».
  2. Se nos abrirá la ventana «Propiedades del sistema» dentro de la pestaña «Opciones avanzadas». Dentro del apartado «Rendimiento», clicamos en el botón «Configuración».
  3. En la pestaña «Efectos visuales», seleccionamos la opción «Personalizado» y desmarcamos todos los elementos excepto los tres que hemos mencionado antes.

¿Quieres optimizar aún más?

Con estas modificaciones que acabamos de ver, habrás conseguido optimizar tu equipo para que rinda mejor en juegos. Pero si quieres mejorar el rendimiento del sistema en general, recuerda que por aquí ya te hemos dado primero 7 consejos para mejorar el rendimiento de Windows 10 y luego te dimos 7 consejos más, aunque un poco más avanzados. No dejes de revisar estos artículos para conseguir sacar el mayor partido a tu computadora.