Poder jugar a juegos en nuestros dispositivos móviles lleva un mensaje implícito: se puede jugar en cualquier parte. Pero esto tiene sus matices, porque aunque en la práctica puedas hacerlo, eso no significa que debas, sobre todo cuando al hacerlo corres el riesgo de que te manden a prisión, como podría sucederle a un ciudadano ruso que hizo un vídeo sobre Pokémon GO dentro de la iglesia.

Ruslan Sokolovsky fue arrestado el año pasado tras haber publicado un vídeo en YouTube grabado dentro de la famosa Iglesia sobre la Sangre en honor de todos los Santos que se encuentra en Ekaterimburgo, Rusia. El vídeo comienza con Sokolovsky, que se declara ateo, cuestionando las leyes existentes en su país en contra de burlarse de la Iglesia Ortodoxa, insertando también imágenes en las que se explican las multas y las penas de cárcel que pueden enfrentar aquellos que fueron sorprendidos rompiéndolas. En la grabación, también hace bromas diciendo cosas como «No he sido capaz de atrapar al Pokémon más raro que puedes encontrar aquí: Jesús».

Al poco de la publicación del vídeo, Sokolovsky pudo comprobar en sus carnes la severidad con la que se aplica esta ley: fue arrestado por «incitar al odio religioso» y, según informan desde el Washington Post, y permaneció detenido desde entonces. El viernes 28 de abril se celebró el juicio y la acusación pidió que reciba la máxima sentencia para crímenes de este tipo: 3 años y medio de cárcel. Si la cumplirá o no es algo que se sabrá el 11 de mayo.

En una declaración escrita publicada por el sitio ruso de noticias Meduza, Sokolovsky dice que «Puedo ser un idiota, pero de ninguna manera soy un extremista. Hace mucho tiempo, personas fueron encarceladas en campos por largos períodos (no durante tres años y medio, sino durante décadas) porque hacían bromas, por ejemplo, sobre el comunismo y sobre Stalin. Ahora resulta que quieren encarcelarme durante tres años y medio porque bromee obscenamente sobre la ortodoxia y sobre el Patriarca Kirill. Para mí, esto es salvajismo y barbarie. No entiendo como esto es posible. Sin embargo, como hemos visto, es muy posible».

La ley por la que Sokolovsky fue arrestado ha sido fuertemente criticada por grupos como Amnistía Internacional, organización que también se ha pronunciado en este caso calificando a Sokolovsky de «prisionero de conciencia». Esta ley fue la misma por la cual el grupo de música punk Pussy Riot fue encarcelado en el año 2012.

Obviamente, se trata de un caso extremo que se ha dado bajo unas circunstancias que no son las habituales y con algunos matices a tener en cuenta, como por ejemplo que tal vez Sokolovsky debería haber sido más prudente a la hora de hacer su vídeo (a menos que persiguiera intenciones de denunciar el exceso que representa esta ley). Pero refleja que,  al visitar el extranjero, hay que tener cuidado y conocer las leyes locales antes de hacer según qué cosas con demasiada ligereza.