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No hace mucho, te contábamos acerca de 7 maneras de mejorar el rendimiento de Windows 10. A continuación, te traemos 7 formas más de hacerlo, aunque en esta ocasión nos metemos en configuraciones un poco más complejas.

No es que se trate de nada complicado, pero sí vamos a tocar partes internas del sistema que, en caso de error, puede enrevesar un poco más las cosas. Pero no te preocupes: si sigues las instrucciones que aquí te damos, todo irá como la seda.

Así que, ¿preparado para optimizar tu Windows 10 aún más? Vamos a ello.

Desactiva los efectos visuales

efectos-visuales

Aunque Windows 10 es más bien discreto en lo que se refiere a efectos visuales, sí cuenta con ellos y algunos son bastante sofisticados, siendo parte del sistema Fluent Desing (que es así como se denomina la interfaz actual de Windows).

El problema de los efectos visuales siempre ha sido el mismo: aunque resultan agradables y hacen más placentera la experiencia de uso, consumen recursos del sistema. En las computadoras más nuevas, no suele haber mucho problema, pero no es así cuando tenemos un hardware que ya carga con un añitos.

Para desactivar todos los efectos o los que queramos nosotros, debemos hacer lo siguiente:

  1. Abrimos el menú Inicio y escribimos «Panel de control». Al aparecer la opción, la abrimos.
  2. Clicamos en «Sistema y seguridad».
  3. Clicamos en «Sistema».
  4. En la barra lateral izquierda, clicamos en «Configuración avanzada del sistema».
  5. Se nos abrirá una ventana llamada «Propiedades del sistema» mostrándonos la pestaña «Opciones avanzadas». Si no la muestra, entramos a ella.
  6. En el apartado «Rendimiento», clicamos en el botón «Configuración».
  7. Se nos abrirá la ventana «Opciones de rendimiento» mostrándonos la pestaña «Efectos visuales». Si no lo hace, entramos a ella.
  8. Seleccionamos la opción «Ajustar para obtener el mejor rendimiento». Esto desactivará todos los efectos visuales. Pero cuidado: al hacerlo, se verá afectada la manera en que se muestran las fuentes. Para que permanezcan más legibles, una vez seleccionada la opción mencionada, marca la casilla «Suavizar bordes para las fuentes de pantalla».
  9. Clicamos en «Aplicar» y después en «Aceptar».

Hecho esto, todavía no hemos terminado. Podemos optimizar un poco más desactivando un elemento de Fluent Design. Lo hacemos de la siguiente manera:

  1. Abrimos el menú Inicio y entramos a «Configuración».
  2. Clicamos en «Personalización».
  3. En la barra lateral izquierda, clicamos en «Colores».
  4. Descendemos hasta encontrar la opción «Efectos de transparencia» y ponemos el interruptor en «Desactivado».

De esta forma, nuestra computadora no solamente se comportará de manera más fluida sino que también habremos liberado algunos recursos de sistema adicionales que nos serán beneficiosos para otras tareas.

Desactiva el indexado

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En Windows 10, Microsoft le ha dado una preeminencia a la búsqueda que antes no tenía: por defecto nos aparece una casilla en la barra de tareas y basta con empezar a escribir con el menú Inicio abierto para que se nos brinden resultados con mucha rapidez. Es decir, que se trata de una característica muy importante del sistema operativo.

Sin embargo, al mismo tiempo esto puede suponer un problema en dispositivos que no tengan muchos recursos, ya que el indexado consume bastantes aunque sea tan solo de manera temporal. Pero ya sabemos como funciona la ley de Murphy: justo cuando necesitas exprimir a tu equipo será cuando al sistema le dará por ponerse a indexar archivos.

Así que, si no utilizas mucho la búsqueda para localizar lo que necesitas, siempre puedes desactivar el indexado para liberar recursos. Se hace de la siguiente manera:

  1. Abrimos el menú Inicio y escribimos «Opciones de indización» o simplemente «indización». Clicamos en la opción de nos aparece.
  2. En la ventana que se nos abre, clicamos en el botón «Modificar».
  3. Se nos abrirá una nueva ventana, «Ubicaciones indizadas». En ella, clicamos en el botón «Mostrar todas las ubicaciones».
  4. Desmarcamos todas las ubicaciones.
  5. Clicamos en «Aceptar».

Es importante resaltar que hacer esto no desactiva el indexado por completo, pero previene que Windows 10 indexe contenido, consiguiendo así que se reduzca la carga de trabajo del equipo.

Incrementa el archivo de paginación

paginacion

El archivo de paginación es un archivo oculto en el disco duro de nuestro equipo que Windows usa como si fuera memoria RAM. De esa forma, coloca allí los datos que necesita para el funcionamiento de aplicaciones cuando no hay suficiente memoria disponible. Si ampliamos la capacidad de este archivo, obtendremos una mejora en el desempeño de nuestra computadora. Lo hacemos de la siguiente manera:

  1. Abrimos el menú Inicio y escribimos «Panel de control». Al aparecer la opción, la abrimos.
  2. Clicamos en «Sistema y seguridad».
  3. Clicamos en «Sistema».
  4. En la barra lateral izquierda, clicamos en «Configuración avanzada del sistema».
  5. Se nos abrirá una ventana llamada «Propiedades del sistema» mostrándonos la pestaña «Opciones avanzadas». Si no la muestra, entramos a ella.
  6. Se nos abrirá una ventana llamada «Propiedades del sistema» mostrándonos la pestaña «Opciones avanzadas». Si no la muestra, entramos a ella.
  7. En el apartado «Rendimiento», clicamos en el botón «Configuración».
  8. Entramos en la pestaña «Opciones avanzadas».
  9. En el apartado «Memoria virtual», clicamos en el botón «Cambiar…»
  10. Quitamos la marca de la opción que aparece en la parte superior: «Administrar automáticamente el tamaño del archivo para todas las unidades».
  11. Más abajo, marcamos la opción «Tamaño personalizado».
  12. Introducimos el tamaño inicial y el máximo en megabytes para el archivo de paginación. Normalmente, se recomienda que el tamaño inicial sea 1,5x superior al espacio disponible que podemos encontrar indicado justo encima de las casillas (o sea, un poco más grande), mientras que el tamaño máximo sea 3x superior al espacio disponible (o sea, más o menos el doble).
  13. Clicamos en «Establecer».
  14. Clicamos en «Aceptar».
  15. Clicamos en «Aceptar» otra vez.
  16. Reiniciamos la computadora.

Una vez reiniciado el equipo, deberíamos notar una mejora en el rendimiento a la hora de ejecutar aplicaciones. En el caso de que nos encontremos con problemas, siempre podemos revertir estos cambios. Para ello seguimos las instrucciones que acabamos de ver y, en el paso 9, volvemos a marcar la opción que desmarcamos antes.

Revierte los últimos cambios hechos al equipo

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Hay ocasiones en que los problemas surgen debido a una actualización, a un driver que hemos instalado o a una aplicación concreta que no conseguimos determinar. Para esos casos, lo mejor es utilizar la función de «Protección de sistema», que mediante el uso de puntos de restauración nos devuelve el sistema operativo a como estaba antes de que hiciesemos esos cambios.

Es importante resaltar que para poder hacer esto, hay que haber habilitado antes la «Protección del sistema». Si no lo hicimos, no podremos hacer uso de ella. Por defecto, la creación de puntos de restauración está desactivada, así que hay que configurarla si algún día queremos disponer de esta opción.

Ahora veamos cómo restaurar el sistema:

  1. Abrimos el menú Inicio y escribimos «Crear un punto de restauración». Seguramente con las primeras palabras ya nos muestre ese resultado, el cual clicamos.
  2. Estaremos en la ventana «Propiedades del sistema», dentro de la pestaña «Protección del sistema». Clicamos en el botón «Restaurar sistema…».
  3. Clicamos en «Siguiente».
  4. Se nos mostrará una lista de los puntos de restauración disponibles. Seleccionamos el que sea de creación más reciente pero anterior al momento en que comenzaron (o nos dimos cuenta de) los problemas.
  5. Si queremos saber que programas serán eliminados al aplicar el punto de restauración, clicamos en «Detectar programas afectados». Si no, clicamos en «Siguiente».
  6. Nos aparecerá una ventana de confirmación antes de aplicar el punto de restauración. Clicamos en «Finalizar».

A partir de este momento, el sistema revertirá al estado en que se encontraba cuando se creo el punto de restauración seleccionado. Esto no quiere decir que se borrarán archivos que hayas creado, sino que se eliminarán cambios que hayas hecho en el sistema como actualizaciones o instalación de drivers o programas.

Repara archivos de sistema

SFC

Otra de las causas por las que nuestra computadora esté lenta es porque se hayan corrompido algunos archivos de sistema. Por fortuna, Windows 10 cuenta con una herramienta de línea de comandos para repararlos sin necesidad de reinstalar todo el sistema operativo. Se trata del DISM o Deployment Image Service and Management Tool, que en nuestro idioma significa «Administración y mantenimiento de imagen de implementación».

Si el DISM no consigue reparar el archivo, el sistema cuenta con otra herramienta (también de línea de comandos) llamada SFC o System File Checker (Comprobador de archivos de sistema). Esta permite descargar y reemplazar los archivos corruptos por medio de Windows Update.

Para usar el DISM hacemos lo siguiente:

  1. Hacemos clic derecho sobre el menú Inicio o pulsamos el atajo Windows+X y, en el menú que se despliega, seleccionamos «Windows PowerShell (administrador)».
  2. Escribimos el siguiente comando y pulsamos la tecla Enter:

DISM /Online /Cleanup-image /Restorehealth

Este comando lo que hace es ordenarle a la herramienta que, en caso de detectar algún archivo dañado, este se reemplace con uno sano descargado por Windows Update.

Para usar el SFC, hacemos lo siguiente:

  1. Hacemos clic derecho sobre el menú Inicio o pulsamos el atajo Windows+X y, en el menú que se despliega, seleccionamos «Windows PowerShell (administrador)».
  2. Escribimos el siguiente comando y pulsamos la tecla Enter:
    sfc /scannow

Para conocer esta herramienta con más profundidad, revisa la información al respecto publicada en el sitio de Microsoft.

Reinstala el sistema

restablecer-windows

Si después de haber probado todo, seguimos con problemas de desempeño (y esto asumiendo que hubo un momento en que nuestra máquina funcionó bien con Windows 10), llega la solución clásica: reinstalar Windows.

Sí, esta siempre ha sido la medida más extrema, pero suele ser la que termina de solucionar cualquier problema que tengamos. Antes era necesario tener a mano nuestro disco de instalación (o la ISO), pero ahora Windows 10 cuenta con su propia solución interna para hacer esto sin necesitar nada más.

Por medio de ella, podemos volver a tener un Windows recién instalado. Al hacerlo, nosotros decidimos si deseamos conservar nuestros archivos o queremos eliminar absolutamente todo para empezar de cero. ¿Y cómo hacemos esto? Pues de esta manera.

  1. Abrimos el menú Inicio y clicamos en «Configuración».
  2. Clicamos en «Actualización y seguridad».
  3. En la barra lateral izquierda, clicamos en «Recuperación».
  4. En el apartado «Restablecer este PC», clicamos en el botón «Comenzar».
  5. Seleccionamos la opción que queramos para conservar nuestros archivos o quitar absolutamente todo.
  6. Revisamos las aplicaciones que se eliminarán y clicamos en «Siguiente».
  7. Nos mostrará un resumen de lo que se va a hacer. Si estamos seguros de que eso es lo que queremos, clicamos en «Restablecer».

Una vez que hayamos completado estos pasos, Windows 10 se reinstalará eliminando configuraciones previas y aplicaciones. Así, podrás empezar prácticamente de cero, controlando lo que le haces al equipo para que tenga un rendimiento mejor.

Si vas a seguir este procedimiento y decides eliminar todos los archivos, no te olvides de hacer un respaldo de aquellos que necesites.

Comprar más RAM

memoria-RAM

La idea de este artículo y del anterior era optimizar el rendimiento de nuestra máquina sin incurrir en un gasto, recurriendo a las herramientas de software que tenemos al alcance de la mano. Sin embargo, hay un momento en que ya no queda más remedio que echar mano de la billetera porque, admitámoslo, nuestro viejo equipo ya no da más tal y como está.

Sin embargo, no tenemos por qué comprar uno completamente nuevo. Sea una computadora de escritorio o una laptop, podemos actualizar algunos componentes para, sin gastar demasiado, extender la vida de la máquina durante algunos años más. Y para el desempeño, nada mejor que incrementar la memoria RAM.

Tener RAM insuficiente es una de las principales razones por las que una computadora va lenta, sobre todo cuando abres varias aplicaciones al mismo tiempo o muchas pestañas en el navegador. Por lo tanto, incrementarla puede ser la solución a tus problemas.

Sin embargo, antes de que salgas disparado a la tienda, primero es mejor que averigües cuánta memoria tiene tu equipo y cuánta es usada de manera regular. Así podrás hacerte una idea de cuánta necesitas comprar.

La mejor herramienta para obtener esta información es el Administrador de tareas. Para verla, hacemos lo siguiente.

  1. Hacemos clic derecho en la barra de tareas y seleccionamos «Administrador de tareas».
  2. Si se abre en modo compacto, clicamos en «Más detalles».
  3. Entramos la pestaña «Rendimiento».
  4. En la barra lateral izquierda, clicamos en «Memoria».

En la sección «Memoria» podemos ver la cantidad total de RAM de que disponemos en la esquina superior derecha. Abajo, donde dice «En uso (comprimido)» podemos ver que cantidad de memoria se está usando en ese mismo momento. Si esta cantidad es alta de manera constante, en torno a un 80% de lo disponible, entonces sí, es necesario comprar más memoria RAM.

Añadir memoria RAM a una computadora no es un proceso complicado. Lo que más problemas te puede causar es dar con el tipo correcto de memoria que debes instalar y el límite que tiene tu máquina. En la misma sección del Administrador de tareas puedes ver el tipo de memoria que tienes junto a la cantidad y, en la parte de abajo, las ranuras libres de que dispones. En cuanto a los requerimientos específicos de tu máquina, lo recomendable es que busques en el sitio web del fabricante para conocer la información concreta que necesitas.

Si quieres evitarte problemas, puedes acudir a un local de mantenimiento de computadoras para que te hagan la instalación de RAM. Aparte de la memoria en sí misma, es muy probable que no te cobren mucho por la instalación ya que esta, como hemos dicho, es muy sencilla cuando has comprado el tipo de RAM indicada.