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Hace falta repetirlo con más frecuencia: presencia online no es sinónimo de marketing digital. Presencia es tener un sitio web o una página de Facebook, pero si la misma no va acompañada de una serie de acciones estructuradas para desarrollar todo su potencial, esa presencia es testimonial y estéril.

Un buen plan de marketing digital desarrollado por expertos en la materia brinda a cualquier empresa, sin importar su tamaño, varios beneficios que son especialmente relevantes si los comparamos con el marketing tradicional. Acompáñanos a conocer siete de los más importantes.

 

Permite ir más allá de la simple presencia

En demasiadas ocasiones, la presencia digital se debe simplemente a que todo el mundo lo hace, a que «hay que estar ahí». De esa forma, todo lo que se consigue es desaprovechar el potencial de los canales digitales y desperdiciar recursos debido a que no se tienen claros los objetivos estratégicos que se quieren conseguir. Un plan de marketing digital le sacará todo el jugo a las herramientas existentes y aprovechará las nuevas para fortalecer esa presencia e ir más allá de tan solo «estar en Internet».

 

Permite optimizar recursos

Por su propia naturaleza, el entorno online ofrece una retroalimentación en forma de datos. Aprovecharlos permite evitar el desperdicio de recursos que significa limitarse a la mera presencia digital acompañada de acciones esporádicas prácticamente al azar. Con una adecuada interpretación, no solo ayudan a alcanzar los objetivos fijados gastando menos, sino también a descubrir otros nuevos a los que sacarles un rendimiento que no había sido considerado en un principio.

 

Te permite conocer mejor a tus clientes

Aunque una mínima presencia online suele ir acompañada de sus correspondientes métricas, las más usuales son los datos acerca del volumen de visitas. Y a pesar de que es una información relevante, lo es todavía más conocer los sentimientos de los visitantes, qué es lo que piensan, cómo es su experiencia. Un buen plan de marketing digital tendrá en cuenta esto y hará uso de herramientas adicionales que permitan recibir retroalimentación por parte de los usuarios para así identificar puntos débiles y resolverlos.

 

Es más económico

El marketing digital ha permitido nivelar el campo de juego debido no solo a sus bajos costos respecto con los canales tradicionales, sino también gracias a que estos costos son también más efectivos en relación a los resultados que se obtienen. O dicho de otra forma: se obtienen mejores resultados por menos dinero.

 

Te permite obtener un retorno de la inversión (ROI) más claro

A diferencia de los canales tradicionales de marketing, el digital permite conocer con mucha más precisión cuáles acciones han repercutido de manera más positiva y cuáles menos. Y lo más importante: conocer el impacto alcanzado en relación a los recursos invertidos. Esto no solo permite cuantificar el ROI con más exactitud, sino también adaptarse con rapidez para incrementarlo gracias a la flexibilidad que forma parte intrínseca del entorno digital.

 

Te permite llegar a los bolsillos de tus clientes

Y no se trata de una metáfora: el marketing digital consigue que cualquier empresa llegue allá donde esté el cliente gracias al celular. Existen multitud de estrategias a las que sacar partido de forma que se pueda ampliar la base de clientes o fortalecer la ya existente con una mínima fricción. Además, hay que tener en cuenta que el parque de teléfonos inteligentes no hace más que aumentar año tras año, por lo que no desplegarse por este canal digital significa quedarse al margen del enorme potencial existente.

 

Permite experimentar

La flexibilidad ya mencionada del entorno digital permite que le saquemos provecho a las nuevas plataformas que van haciendo aparición y a las nuevas herramientas de las ya existentes. El coste de hacerlo suele ser tan bajo que ya con solo recurrir a ellas el gasto se justifica por sí mismo, sobre todo si lo ponemos en relación al beneficio de proyectar una imagen innovadora y dinámica, algo que puede representar un contraste significativo respecto a nuestra competencia.