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Entre las muchas cosas que ha traído la revolución digital está el incremento de la demanda de profesionales dentro del sector tecnológico, una demanda que se ha ido incrementando en todo el mundo y que no parece estar lo suficientemente cubierta. Tampoco en nuestro país.

Las ofertas laborales en el sector tecnológico son «de demanda continua. Eso quiere decir que la cantidad de candidatos no es la suficiente en relación con la cantidad de ofertas que existen», nos explica Daniel Dávalos, fundador de Selecta, empresa que se dedica al «talent hunting» o «caza de talentos». Y añade: «No es una realidad únicamente de Ecuador. Me parece que es una realidad mundial».

En base a la experiencia que tienen en Selecta, Daniel afirma que hay demanda tanto interna como externa, especialmente de desarrolladores de software. Y ya dentro de este campo concreto, la demanda se enfoca en «las nuevas orientaciones que va teniendo el desarrollo: expertos en UX, expertos en QA, expertos en arquitectura y expertos en minería de datos o machine learning».

En resumen: que faltan programadores. Y seguirán faltando, según Daniel: «Tiende a agravarse. Todos los estudios relacionados informan que el futuro va a ser peor para el reclutador».

Pero la demanda no es solo de desarrolladores. Adicionalmente, también se buscan profesionales en «carreras que se van digitalizando, como por ejemplo el área de comunicación, comunicadores especializados en medios digitales, generadores de contenido, diseñadores gráficos expertos en digital, marketeros relacionados con marketing inbound o marketing digital…».

Para Daniel, esto «ha obligado a que este tipo de industrias en Ecuador se vuelvan más entrenadoras, porque no encuentras en el mercado personas a las que tú puedes atraer con facilidad. A veces ni siquiera existen: te toca a ti entrenar a las personas que tienes y afrontar esa curva de aprendizaje».

 

Un camino duro para reducir una brecha que se agranda

Ante un panorama como este, cabe preguntarse cuáles son las razones por las cuales no se puede cubrir una demanda tan importante. Y no para buscar culpables, sino para empezar a trazar soluciones.

Daniel cree que la clave está en que «el mundo evolucionó o está evolucionando bastante más rápido de lo que comprenden los sectores empresariales, los sectores políticos públicos, las instituciones educativas. Estos actores son los que tienen la obligación de preparar a las personas para esto. La forma de educar no satisface desde hace bastantes años y menos ahora. Hay carreras muy largas que no te enseñan lo que te va a funcionar hoy».

En principio, podría decirse que el rumbo a seguir está más o menos claro. Sin embargo, hay que tener en consideración lo siguiente: no va a ser un camino fácil. Y no solamente por lo que implica un cambio en el modelo educativo y en el marco mental de los actores involucrados, sino porque «incluso si en este momento se toma una decisión de modificar, aún no va a ser suficiente porque ya hay mucha brecha al respecto. Creo que el cambio es bastante más rápido de lo que podemos entender».

Y es que para Daniel «son muchos temas que no ha podido tragar bien el empresario, el país, que hacen que haya una brecha larga entre lo que se está haciendo y lo que se debería hacer: empiezan a desaparecer las industrias business as usual, problemas que antes eran resueltos por personas ahora se resuelven por tecnología, los emprendedores están orientados a la disrupción, los clientes valoran más el contenido, la forma de vender es diferente…».

 

El futuro no es solo cuestión de conocimientos, sino también de actitud

Ante la demanda presente y futura, seguir una carrera del ramo técnico representa para cualquier joven actual una opción que casi garantiza su futuro. Daniel se muestra de acuerdo con esta afirmación, pero la refina un poco más. Para él, un estudiante estará bien preparado «principalmente entendiendo lo que pasa, entendiendo bien los conceptos de digitalización, machine learning, lo que se sabe que va a pasar».

Sin embargo, considera que se trata no solamente de conocimientos, sino también de una actitud determinada: «Lo que sé es que lo que funciona es que tú encuentres tu pasión, dediques tiempo a identificar cuál es esa actividad que a ti te agrada, te apasiona, te motiva, y te prepares alrededor de eso con las herramientas que van a funcionar para mañana. O sea, para hoy y para mañana».

Y es que, como vemos, para Daniel la actividad concreta no es tan importante como algo sobre lo que incide continuamente: «entender lo que está pasando». Se trata de sincronizar lo que hacemos con lo que nos rodea: «Es qué haces con esa pasión que tú tienes, con lo que te gusta, pero con un modelo de negocio afín a lo que viene hoy. Porque la tecnología ha hecho que todo esté al alcance de todos y que las ventajas competitivas del ayer ya no sean las ventajas de ahora».