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Todavía no había entrado en funcionamiento totalmente cuando Twitter compró Vine. Y casi exactamente 4 años después de la compra, pues también se realizó en octubre, se ha anunciado el cierre de la aplicación.

Ni siquiera se ha hecho en el blog oficial de Twitter, sino por medio del blog de Vine en Medium. Sin ánimo de menospreciar a este último, lo cierto es que esto refleja el poco interés que tenía la compañía madre en seguir adelante con el servicio de vídeos.

El comunicado da a conocer la descontinuación de la aplicación móvil, pero precisando que el sitio web no dejará de funcionar, sino que permanecerá accesible y todos los vídeos subidos a él podrán seguir viéndose con normalidad, además de que los creadores también podrán descargárselos. Por lo que parece, la aplicación seguirá funcionando, aunque no dejan claro si ya no será posible subir nuevos vídeos. Cuando se vaya a producir el cierre definitivo, lo avisarán con antelación.

Aparte de esto, algunos agradecimientos y el aviso de que compartirán más detalles próximamente. Ninguna explicación acerca de las razones del cierre, aunque lo cierto es que no hay que ser ningún genio para sospechar que las causas provienen de haber sido superados por la competencia.

Los golpes vinieron de fuera, pero también de dentro

8 meses después del lanzamiento de Vine, Instagram contraatacó incorporando la posibilidad de subir vídeos a su servicio. Vídeos que se comportaban igual que los de Vine, con reproducción en bucle, pero con un límite de tiempo superior: 15 segundos, más del doble de Vine. Además, añadía un sistema de edición muy rudimentario (eliminar el último segmento grabado), pero edición al fin y al cabo, y también se podía hacer uso de filtros.

Por otro lado, Snapchat también ofreció la subida de vídeos y también con un límite superior a Vine: 10 segundos. Primero, solo para compartirlos con nuestros contactos, pero luego para difundirlos de manera pública.

La adopción de ambas propuestas fue bastante rápida. Además, Facebook se dedicó a impulsar la funcionalidad recurriendo a acuerdos con marcas y celebridades. Así, Vine pasó en poco tiempo de no tener competencia a ser sobrepasada por un lado y por otro mientras su capacidad de reacción era cercana a cero.

Y es que, según un artículo publicado en The Verge, la muerte de Vine no ha venido solo de la mano de Instagram y de Snapchat, sino también de una mala gestión que no supo reaccionar cuando fue necesario hacerlo. Según declaró al medio un ejecutivo de la compañía, Vine «no se movió lo suficientemente rápido para diferenciarse».

A nivel administrativo, la cabeza de Vine fue asumida por varias personas diferentes en poco tiempo. La rotación de ejecutivos sin duda contribuyó a que no se desarrollase ningún plan estable para sacar adelante el servicio y para enfrentar los desafíos que la fuerte competencia planteaba.

Si no te mueves, los que te dan el valor también te lo quitan

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Vine ha sido el lugar donde han nacido muchas estrellas de la red. De allí han salido muchos memes y muchos GIFs que se han hecho extremadamente populares. Sin embargo, en cuanto Instagram (especialmente) demostró ser una herramienta con más audiencia, se trasladaron a ella. Y claro, además está el propio Facebook, cuyos vídeos también consiguen un gran número de visionados debido al impulso que les da la compañía.

Por mucho que una herramienta te haya ayudado, si no te ofrece incentivos para quedarte, es lógico que termines yéndote a donde sí te los den. Vine se quedó anclado donde estaba y, aunque añadía cosas, ninguna daba un valor significativo y diferenciador a la experiencia de usarlo. Cuando introdujo el incremento del límite de tiempo, ya era demasiado tarde: aquellos usuarios que más valor le daban a la plataforma ya se habían mudado o estaban en proceso de hacerlo.

Un artículo publicado en Xataka refleja claramente esta situación. En él, se entrevistan a varios Viners populares en España que cuentan cada uno su caso, coincidiendo todos en que cada vez subían menos vídeos a la plataforma precisamente por esa falta de incentivos, que contrastaba con lo que ofrecía la competencia.

Uno de ellos apunta también a una cuestión bastante interesante: los límites creativos. 6 segundos dan para lo que dan, y el número de gags que se pueden hacer es relativamente limitado hasta que se empiecen a repetir, tal y como dice David Pareja que ha ocurrido. Según él, «la fórmula de los 6 segundos se había agotado creativamente hace mucho».

¿Se hubiesen solucionado todos los males de Vine de haber aumentado el tiempo disponible de cada vídeo mucho antes? Tal vez sí, o al menos hubiese conseguido un balón de oxígeno. Pero este no habría servido de nada si no se movían también en otros sentidos.

Víctima del mal de Twitter

Vine parece haber sido víctima no solo de la competencia, que ha sido mucho más fuerte que ellos, sino del mal que aqueja a Twitter: el inmovilismo. Se supone que Vine operaba como compañía independiente, pero al no tener un rumbo claro ni nadie que tomase el timón con energía y una visión clara, tendría que haber sido Twitter quien se hiciese con el control de la nave.

Según cuentan en The Verge, en junio hubo discusiones acerca de integrar Vine en Twitter, pero esto no llegó a darse. De nuevo cabe preguntarse si esto hubiera servido de algo, y de nuevo da la impresión de que habría sido otro balón de oxígeno que hubiese servido de bien poco de continuar las cosas como están. Porque es que Twitter tampoco es que esté pasando por su mejor momento.

Ya lo dijimos: Twitter tiene que ser valiente. Más que nada, porque no le queda otra opción. Si no lo es, está condenada a la irrelevancia. A pesar de que los detalles son diferentes, creo que el panorama general de lo ocurrido con Vine tiene muchas más semejanzas que diferencias con lo que está pasando con Twitter y ya hemos visto lo que ha ocurrido. Con el agravante de que Vine precisamente era una empresa que pertenecía (o pertenece) a Twitter.

La muerte de Vine puede ser interpretada de varias formas, pero creo que bien le valdría a Twitter verlo como un primer aviso del que puede terminar siendo también su futuro. Y cuidado, que quizá termine viniendo un segundo aviso desde Periscope, una aplicación que, aunque no conozco muchos detalles de su situación, a primera vista se podría pensar que se encuentra, al menos a nivel de evolución, en un rumbo muy similar al de Vine.