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Hace unos años, Google empezó a dar sus primeros pasos para convertirse en proveedor de Internet. 6 años después del anuncio de sus intenciones y 4 de ponerlas en práctica, han anunciado que, si bien no dan marcha atrás, detienen sus planes de expansión. Es decir, que el proyecto Google Fiber se congela.

Lo anunció Craig Barratt, el CEO de Access, que es la división de Alphabet encargada de Google Fiber. En un post del blog del proyecto, explica que lo que se detiene básicamente es la expansión del servicio. Las ciudades en las que ya se encuentra operativo continuarán como hasta el momento. Igualmente ocurrirá en aquellas en las que ya estaban desplegando la infraestructura. Pero en las que tan solo estaban manteniendo conversaciones detendrán sus operaciones. Esto significa que tanto allí como en otras áreas relacionadas con temas de apoyo, reducirán el número de trabajadores.

Según se puede leer en dicho post, se trata de una parada temporal de cara al objetivo final, que sería proveer de conexiones de alta velocidad. Para ello, se quieren enfocar en nuevas tecnologías y nuevos métodos de implementación. Ahora bien, Barratt no será quien esté al frente de este enfoque, pues ha anunciado que dará un paso a un lado como CEO, aunque permanecerá vinculado a la empresa como consejero a petición de Larry Page, la cabeza de Alphabet.

Este cambio de rumbo se puede interpretar de varias formas a la luz de la información que hay disponible. Por un lado, se puede ver como un intento de optimización del proceso, empezando a dejar aparte la instalación de cableado, que siempre resulta muy caro, en favor de sistemas inalámbricos potentes. Estos han progresado bastante en los últimos años, consiguiendo llegar a ser más accesibles de lo que lo eran antes.

Pero otra lectura habla de que se trata de un negocio que no está saliendo como esperaban en Alphabet, algo que se podría apreciar en los cambios de estrategia que han llevado a cabo en cosas como el modelo de suscripción o la manera de expandirse en otros lugares. Esta parada en seco podría indicar no la disolución completa de las ambiciones de Mountain View de convertirse en operadora, que tampoco habría que descartar, pero sí una reestructuración profunda para abordar este barco de una manera que resulte más beneficiosa.

También podemos añadir a todo esto que se trate de un movimiento pensado para enfrentar mejor la competencia que hay en este campo de las conexiones ultrarrápidas. Por ejemplo, tenemos a Facebook, que tiene sus propios planes para desarrollar sistemas públicos de alta velocidad Wi-Fi como parte de su proyecto Terragraph. Este, a su vez, es uno de los pilares de su plan de tres puntos para proveer a Internet a cuatro mil millones de personas, en el cual encontramos aquel dron «Aquila» del que ya hablamos. Otro ejemplo de competencia lo encontramos en AT&T, que pretende hacer uso de líneas eléctricas para proveer de datos inalámbricos tanto en ciudades como en zonas remotas por medio de su empresa AirGig.

Ante estas hipótesis, todo lo que tenemos es que Google Fiber está todavía vivo pero con respiración asistida. Es de suponer que en los próximos meses podremos ver más movimientos que nos lleven a determinar si habrá una reanimación en su futuro o si todo terminará en un entierro.