Viajes al espacio podrían reducir el tamaño del cerebro

Cuando pensamos en los riesgos que corre un astronauta en el espacio, nos vienen a la mente los más espectaculares, como rutas en los trajes, colisiones con otros artefactos en órbita, fallos en el suministro de oxígeno, etc. Pero eso solo es lo más espectacular, porque también están los efectos que la gravedad cero puede causar en huesos y tejido. Y recientemente, se ha añadido algo más, pues se ha descubierto que la ausencia de gravedad también puede afectar al cerebro de manera física.

Según un estudio publicado a inicios de noviembre en el New England Journal of Medicine, resonancias magnéticas realizadas a astronautas antes y después de varias misiones espaciales revelaron cambios en el cerebro en la mayoría de ellos tras haber realizado misiones de larga duración.

Según explicó a CNN Rachael Seidler, profesora del departamento de fisiología aplicada y quinesiología de la Universidad de Florida, que participó en estudios similares pero que no estuvo involucrada en este, «Parece haber un aumento del líquido cefalorraquídeo y un desplazamiento ascendente del cerebro dentro del cráneo». Añadió que «Este líquido cefalorraquídeo adicional “aprieta” el cerebro, haciendo que el espacio entre las regiones cerebrales parezca más pequeño. Será importante hacer un seguimiento con estudios adicionales para examinar la duración de estos cambios».

La Dra. Donna Roberts, que es la autora principal del estudio y profesora asociada de la Universidad Médica de Carolina del Sur, explicó que el líquido cefalorraquídeo rodea al cerebro para ayudarlo a mantener su función normal, y una alteración en el equilibrio de este líquido puede causar cambios en la función cognitiva del cerebro.

Roberts señaló que «Se plantea la hipótesis de que el desplazamiento ascendente del cerebro y la expansión del tejido a lo largo de la parte superior del cerebro pueden dar lugar a la compresión de las estructuras venosas adyacentes a lo largo de la parte superior de la cabeza. Aunque aún no podemos probarlo, sospechamos que esto puede resultar en una disminución del flujo de salida de (líquido cefalorraquídeo) y sangre de la cabeza».

Los efectos conocidos de la gravedad cero

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El cambio de fluidos que los astronautas experimentan al entrar en gravedad cero invierte algunos de los procesos naturales del cuerpo. Y aunque este se ajusta en poco tiempo, durante los primeros días de una misión aparecen otros problemas debido a un fenómeno en el que la cabeza se inclina naturalmente hacia abajo entre 12 y 20 grados, causando desorientación.

Esto causa algo conocido entre los astronautas como el «síndrome de la pata de ave» («Bird Leg Syndrome»), porque el cambio de fluidos ocasiona que se les hinche la cara y se les adelgacen las piernas. También les hace sentir menos sedientos, embota el sentido del gusto y causa una sensación de nariz tapada parecida a la de las alergias. El mareo por movimiento espacial también afecta a cerca del 79% de los astronautas en las primeras 24 a 48 horas en microgravedad, creando pérdida de apetito, mareos y vómitos.

A todos estos efectos, habría que añadir ahora lo que se ha descubierto en el estudio mencionado, que fue financiado por la NASA. En él, participaron 34 astronautas. De ellos, 16 participaron en misiones de corta duración, de un promedio de 13 días en el espacio, mientras que el resto lo hicieron en misiones largas, de unos 165 días.

De los 18 que participaron en misiones largas, 17 experimentaron un estrechamiento del surco central en el cerebro, algo que solo estuvo presente en 3 de los que participaron en misiones cortas. Según explicó la Dr. Roberts, el surco central es un área crítica que separa la región responsable de gran parte de nuestra función motora de la región que regula la entrada de estímulos sensoriales.

Aparte de esto, en 12 astronautas de las misiones largas se encontró un cambio ascendente del cerebro, algo que no les sucedió a ninguno de las misiones cortas. También en 12 de los de las misiones largas se vio un estrechamiento de los espacios del líquido cefalorraquídeo en la parte superior del cráneo, que solo se vio en uno de los de las misiones cortas.

Un importante descubrimiento de cara a viajar a Marte

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Según explicó la Dra. Roberts, se desconoce por el momento si estos cambios empeoran en el caso de misiones que sean todavía más largas o si simplemente llega un momento en el que se estabilizan. Además, todavía se hace necesario averiguar si estos cambios estructurales son persistentes al permanecer tiempo en la Tierra o si todo retoma su forma original.

Hay que decir que los cambios observados en el cerebro están relacionados de manera directa a la falta de gravedad y no a otras cosas, como por ejemplo los rayos cósmicos, y están en la línea de los hallazgos que se han hecho en estudios previos que replicaban el efecto de la gravedad cero en la Tierra.

Estos descubrimientos son un gran punto de partida desde el cual seguir investigando los efectos de la gravedad cero en el cuerpo humano de cara a solucionarlos o paliarlos, desarrollando contramedidas efectivas. No hay que olvidar que la NASA está trabajando en el desarrollo de una misión de larga duración a Marte, la cual podría requerir de hasta nueve meses viajando en una sola dirección.

Como vamos viendo, los aspectos a considerar respecto a esta misión son muchos, y pareciera que no dejasen de aparecer peligros por todos lados. Pero también van apareciendo soluciones. E independientemente de que la humanidad consiga o no en este primer intento llegar al planeta rojo, de lo que estamos seguros es que los avances derivados de ello terminarán teniendo repercusiones positivas.