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La noticia de la aparición de la primera tienda de Amazon que no tendrá dependientes ha vuelto a hacer que el debate acerca de la tecnología tomando el lugar de las personas en los puestos de trabajo esté de nuevo en los medios. En realidad, es un debate que nunca se marchado y sobre el que se vuelve una y otra vez. Por lo general, lo que se suele conocer es la opinión de analistas y de figuras relevantes de diferentes sectores. Pero, ¿qué piensan los CEOs de las grandes empresas, aquellos que son los proveedores de fuentes de trabajo? Pues según un estudio reciente, en su mayoría opinan que las máquinas terminarán ocupando el lugar de los humanos en el mundo laboral.

Este estudio fue realizado por la empresa consultora Korn Ferry, con sede en Los Angeles. En él, se entrevistaron a 800 CEOs de organizaciones multimillonarias y multimilmillonarias de todo el mundo. Según la empresa, el 44% de estos CEO están de acuerdo en que la automatización por medio de robots y la inteligencia artificial cambiarán el futuro de muchos puestos de trabajo haciendo que las personas sean «irrelevantes en gran medida».

El estudio incluye algunos datos adicionales que resultan también inquietantes. Por ejemplo, varios CEOs han permitido que la tecnología ocupe entre el 40 y el 60 por ciento de sus prioridades cuando se trata de enfoque estratégico e inversión financiera. Y a la hora de recopilar cuáles consideran los cinco principales activos de su empresa, muchos de ellos no incluyeron en la lista el talento humano, sino que mencionaron cosas como bienes raíces, marca, investigación y desarrollo, innovación o, como es lógico, tecnología.

Unos resultados así hacen que surjan muchas preguntas, pero sobre todo una crucial: ¿significa que estas grandes empresas harán esfuerzos en esa dirección? ¿Intentarán sustituir a su personal por máquinas a la que les aparezca la primera oportunidad? No creo que sea tan simple, pero incluso si fuese así, tal vez estos CEOs se llevarían más de una sorpresa debido a que su opinión, según un alto directivo de Korn Ferry, está fuertemente sesgada. Es decir, que no se basa en datos objetivos.

Este directivo es Jean-Marc Laouchez, que explica la razón que puede haber detrás de que estos CEOs tengan una visión que, sin duda, resulta bastante controvertida: lo que los expertos llaman «sesgo de tangibilidad». Enfrentados a la incertidumbre, los directivos priorizan lo tangible, aquello que pueden ver, tocar y medir, como es el caso de la tecnología, dentro de su marco mental de cara a la planificación y ejecución.

Además, dice Laouchez respecto a la lista de activos, dejar fuera a las personas que componen la empresa fuera de ella se debe a que «asignar un valor exacto a la gente es mucho más difícil, a pesar de que las personas influyen directamente en el valor de la tecnología, la innovación y el producto».

El estudio Korn Kerry concluye con una recomendación: afirman que, aunque la inteligencia artificial y la robótica jugarán un papel enorme en el futuro de los negocios, los CEOs no deberían subestimar la creatividad y la influencia que un humano puede aportar a una empresa.

Sesgo o no, lo cierto es que las preguntas mencionadas antes siguen en el aire. Y a esta cabe añadir una más: ¿realmente el futuro laboral terminará en manos de máquinas por la eficiencia de estas o tan solo porque los directivos creen en dicha eficiencia? Que debemos prepararnos todos para un futuro en el que las competencias requeridas a los trabajadores serán diferentes a las de hoy en día, es algo que está meridianamente claro. Ahora bien, resulta inquietante pensar que exista una visión de las cosas que minusvalore tanto el aporte del ser humano. Sobre todo porque puede llevar a cometer errores que luego sean difíciles de reparar.