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Hace poco, toda la web se llenó del mismo titular: Estados Unidos abolía la neutralidad de la red, dejando abierta la vía para una Internet muy diferente a la que conocemos hoy en día.

Aquí hay varias consideraciones que hacer. La primera de ellas es que, en realidad, esto es una cuestión local de Estados Unidos. Tiene relación con sus regulaciones y los efectos que pueda causar tendrán impacto principalmente allí. La segunda es que… bueno, es Estados Unidos. Los principales servicios que usamos están radicados allí y los cambios legales pueden afectarnos de formas más o menos indirectas. Además, muchas naciones siguen con atención lo que allí sucede y en ocasión siguen el ejemplo que marca el país norteamericano.

Aunque es un tema algo complicado, a continuación vamos a tratar de explicarlo de manera sencilla, centrándonos en el impacto que este cambio en EE. UU. puede tener en nuestro país.

¿Qué es la neutralidad de la red?

En la Wikipedia se da una explicación bastante clara de lo que es la neutralidad de la red: «es el principio por el cual los proveedores de servicios de Internet y los gobiernos que la regulan deben tratar a todo tráfico de datos que transita por la red de igual forma indiscriminadamente, sin cobrar a los usuarios una tarifa dependiendo del contenido, página web, plataforma o aplicación a la que accedan. Ni según el tipo de equipamiento, dispositivo o método de comunicación que utilizan para el acceso. En definitiva, la neutralidad de la red evita que el proveedor contratado cargue tarifas adicionales por visitar alguna web a su cuenta por el servicio prestado».

Al referirse a este principio, suele decirse que «un bit es igual que otro bit sin importar de donde venga cada uno».

Incluir el concepto de neutralidad de la red en una legislación implica que se pueden evitar abusos por parte de las empresas proveedoras del servicio (los ISP como TV Cable, Netlife, Claro, Movistar o CNT) ya que tienen prohibido, por ejemplo, ofrecerte planes con diferentes precios según los sitios a los que quieras entrar.

Por ejemplo, un plan de X dólares podría permitirte acceder solo a Facebook, a Google y a unos pocos sitios más. Si quisieras entrar a, digamos, YouTube o Netflix, deberías pagar un poco más.

¿Qué ha ocurrido en Estados Unidos?

Para no extendernos mucho, lo que se produjo en el país del norte es la derogación de una regulación. Al hacerla, se revierten cosas como la incapacidad de los ISP para bloquear o cobrar más por contenido en línea seleccionado (YouTube, Netflix, Facebook, etc.) y la entrega de Internet de alta velocidad como servicio público, como la electricidad y las líneas telefónicas fijas.

Es decir, que si un proveedor de Internet quiere cobrar a sus usuarios un extra (en la modalidad que más le apetezca) por ver vídeos en YouTube, puede hacerlo. O el ejemplo más claro: cobrar por acceder a Netflix. El usuario estadounidense debería pagar el extra al ISP para poder acceder a Netflix además del pago que ya tienen que hacer al servicio de streaming por acceder a sus contenidos.

¿Esto afecta directamente a Ecuador?

Seamos claros: NO. Esto no quiere decir que a partir de mañana puedan hacer lo mismo nuestros proveedores. Es un asunto local de EE. UU. Pero… hay muchos «Peros» por aquí. Más abajo los vemos

¿Ecuador goza de neutralidad de la red?

Esta pregunta tiene una respuesta complicada. Según señala Andrés Delgado en un texto en Digital Rights LAC, la actual Ley de Telecomunicaciones (PDF) deja una puerta abierta en uno de sus artículos a que se pueda romper el principio de neutralidad mediante la aplicación de tarifas según servicio, a pesar de que en otro artículo se especifica que no se podrán poner limitaciones de ningún tipo. Es decir, que en materia legal la situación parece un tanto confusa.

Ahora bien, en la práctica la neutralidad de la red se vulnera aquí bajo otra modalidad diferente a la pagar más por ciertos servicios: ofrecer algunos gratis. Es algo que se conoce como Zero Rating.

Algunas operadoras ofrecen planes móviles en los que se incluyen gratis WhatsApp y/o Facebook. Esto quiere decir que, cuando los uses, la transmisión de datos no va a repercutir en los megas de tu plan: si tienes mil megas y envías y recibes 200 por WhatsApp, no te quedarán 800 megas disponibles, sino mil (eso sí, no cuentan las llamadas, que no son tontos).

Esto también es una vulneración de la neutralidad de la red porque privilegia a un servicio sobre otro. ¿Qué pasa si yo uso Telegram o Signal? Pues que los megas transmitidos por esas aplicaciones sí cuentan. Sin embargo, como se trata de algo gratuito, a la mayoría de la gente esta vulneración no la toma en cuenta porque no le afecta directamente al bolsillo.

¿Y en qué le puede afectar a un ecuatoriano en Ecuador el fin de la neutralidad de la red en Estados Unidos?

Hoy por hoy, hasta que los proveedores de servicio de Internet no muevan ficha, no se podrán ver los efectos directos e indirectos. Dada la cantidad de prensa negativa que ha ocasionado este cambio legislativo, es poco probable que por el momento ninguna compañía haga nada. Sin embargo, algunos de los efectos a mediano plazo podrían ser los siguientes:

– Incremento de precios en servicios: aquellos servicios radicados en EE. UU. seguramente subirían sus precios de cara al público para poder cubrir los gastos derivados de las negociaciones que tuviesen que tener con los ISP. Por ejemplo, Netflix podría subir para pagar a los proveedores y que no le incluyan en planes muy caros.

– Incremento de precios en hostings: al igual que Netflix, es posible que algunos servicios de hosting negociasen para ser incluidos en planes especiales. Por lo tanto, si tienes una página web en un hosting estadounidense, probablemente verías un incremento en lo que pagas. Por otro lado, esto también representaría una oportunidad para los servicios locales.

Cierre o limitación de páginas que viven de donaciones: aunque esto se puede extender a muchas clases de sitios, fijémonos en dos particularmente importantes, la Wikipedia y Archive.org. Ambos viven de donaciones y si no consiguiesen llegar a acuerdos especiales, el desembolso que les podría suponer unas negociaciones arduas con los ISP podría desembocar en su cierre.

– Competencia limitada: antes, si querías montar un negocio del tipo que fuese en Internet que estuviese dirigido a público estadounidense, podías hacerlo. Ahora, si los ISP empiezan a aplicar las discriminaciones por tráfico, probablemente tendrías muchos más problemas que antes y deberías dirigirte a un público ubicado en otro país.

– Toma de ejemplo: Estados Unidos es un país de referencia para muchos. A pesar de que la situación en Ecuador respecto a la neutralidad de la red «es complicada», quizá los legisladores decidiesen tomar ejemplo del país del norte y modificar la legislación en el mismo sentido. O quizá lo decidan en otros países, con efectos que hoy por hoy son inciertos.

¿Qué posibilidades hay de que estos efectos se produzcan?

Reza el dicho que «en la vida no hay nada seguro salvo la muerte y los impuestos», por lo que todo lo que acabamos de decir no es algo que seguro vaya a ocurrir.

Ahora bien, se han oído opiniones del tipo de que antes de que la administración Obama aprobase la neutralidad de la red no había ocurrido nada y, por lo tanto, ahora no ocurrirá tampoco. Sin embargo, este argumento resulta engañoso.

Para empezar, si se impulsó la neutralidad de la red debió de ser precisamente porque era necesario hacerlo. Y si ahora se ha anulado, debe de ser por lo contrario: a alguien le interese que ese principio no esté ahí. Pero, con todo, no hay que dejar de decir que esto son simples elucubraciones.

Hasta que los ISP no empiecen a hacer sus movimientos, no podremos saber nada con claridad. Hoy por hoy, es demasiado pronto como para pronosticar lo que ocurrirá. Sin embargo, es necesario concluir señalando que, aunque el impacto sobre nosotros en Ecuador será indirecto, la eliminación de la neutralidad de la red en Estados Unidos es una mala noticia.