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Si digo «la zona sur del área de la Bahía de San Francisco, en el norte de California», seguramente te preguntarás de qué estoy hablando. Pero como este es un sitio de tecnología y tú alguien muy listo, no tardarás en atar cabos y saber que con esa descripción solo puedo estar hablando de un sitio: el valle del silicio, que es más conocido por su nombre original en inglés, Silicon Valley.

Al decir «Silicon Valley», todos sabemos que estamos hablando de una zona que es conocida por la cantidad de empresas tecnológicas, tanto grandes como pequeñas, que allí se encuentra. A día de hoy, consideramos que ese nombre suena lógico. Sin embargo, ¿de dónde surgió exactamente? ¿Lo acuño alguien concreto?  

Empecemos por decir que lo que ahora se conoce como Silicon Valley tenía un nombre completamente diferente antes de que fuese colonizado por las empresas de tecnología. A principios de 1900 era el «Valley of Heart’s Delight», que podría traducirse como «Valle del placer del corazón». Este apodo un tanto cursi estaba inspirado por la enorme cantidad de huertos que había en la región, lo que hacía que hubiese hectáreas y hectáreas llenas de fruta madura.

Es de suponer que el nombre popular se mantuvo hasta que en la década de los 50 del pasado siglo empezaron a instalarse las primeras empresas tecnológicas. Según se explica en Wikipedia, la ubicación de las industrias de alta tecnología en el valle fue debido sobre todo al impulso de la Universidad de Standford, que creó un programa para incentivar a los estudiantes graduados a quedarse en la zona por medio de la provisión de capital riesgo para la creación de empresas. Por cierto, que de este programa salió una de las compañías más conocidas hasta el día de hoy:  Hewlett-Packard.

Durante los siguientes 20 años, el área empezó a llenarse de empresas fabricantes de chips de silicio. Al parecer, fue durante ese periodo que se acuñó el nombre de Silicon Valley para referirse a la zona. Sin embargo, el uso del apodo en público por primera vez se le atribuye al periodista de tecnología Don Hoefler, que trabajaba en el tabloide Electronic News. Allí, escribió acerca de esta industria en 1972 empleando el ahora tan conocido nombre.

Según James Vincler, un escritor que trabajó con Hoefler en los años 70, Hoefler oyó el término durante un almuerzo con un vendedor que se refirió al valle de Santa Clara como «Silicon Valley». Vincler cuenta que «Vi cómo los ojos de Don se iluminaban sutilmente como un jugador de póquer que acababa de llenar una recta mientras preguntaba: “Silicon Valley? ¿De dónde salió eso?” El vendedor contestó: “Oh, así lo llaman los chicos”».

Durante las siguientes tres semanas, Hoefler escribió una serie de columnas sobre la industria de chips de silicio en Santa Clara. Y cada artículo llevaba como encabezado «Silicon Valley USA». El nombre pegó fuerte y terminó por usarse de manera recurrente.

Diez años después, Hoefler reflexionó sobre ello en un artículo publicado en el San Jose Times. Allí escribió: «El razonamiento era bastante simple: Estos revolucionarios semiconductores están hechos en un valle, de silicio (no de silicona, por favor), el segundo elemento químico más abundante… en la Tierra. ¿Cómo iba yo a saber que el término se adoptaría rápidamente en toda la industria, y finalmente se convertiría en genérico en todo el mundo?».

Sin embargo, además de popularizar el término, es posible que Hoefler sea responsable de algo más: de la imagen que tenemos del valle. Porque al pensar en «Silicon Valley», no solo vienen a nuestra cabeza marcas como Apple, Google o Facebook, sino también palabras como «dinero» y, por supuesto «excentricidad».

Según explica el escritor Michael S. Malone en su libro «The Big Score», la cobertura que Hoefler del valle en la década de 1970 puede haber desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de las cualidades innovadoras del área, al pintar a la comunidad tecnológica como una «comunidad distinta». Según dice, «Cuando pensamos en Silicon Valley como una colección de personajes excéntricos, fue él quien puso esa idea en nuestras mentes».

Imagen: Elf