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En Estados Unidos parece que tienen claro que fue Rusia quien estuvo detrás de las filtraciones de los correos del partido demócrata. A principios de este mes, se acusó de ello formalmente a dicho país a través de una declaración conjunta del Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. Pero, por lo que parece, la cosa no va a quedar en tan solo una acusación, sino que se está estudiando tomar represalias más severas.

Según informaciones divulgadas por NBC News, la administración Obama estaría sopesando realizar «una acción cibernética encubierta sin precedentes contra Rusia». Personal de la CIA contó a ese medio que la agencia habría dado a la Casa Blanca una serie de opciones para ello, las cuales formarían parte de una «operación cibernética “clandestina” de gran alcance diseñada para hostigar y avergonzar al Kremlin».

Más allá de esto, no se han revelado detalles acerca de cómo sería dicha operación, pero las fuentes de NBC News dijeron que ya se estaban realizando los preparativos necesarios, como la selección de objetivos y la apertura de «puertas cibernéticas», sea lo que sea que signifique esto. Según ex funcionarios de inteligencia, la CIA ya ha reunido «resmas de documentos» que podrían exponer tácticas cuestionables empleadas por el presidente ruso Vladimir Putin.

Todos quietos, que esto podría escalar muy rápido

escalated

Llama la atención que, si se trata de una acción encubierta, esta se de a conocer con tanta facilidad. Sin embargo, también podría tener una razón de ser. Parece que hay un largo historial de peticiones de la Casa Blanca a la CIA sobre opciones para realizar acciones encubiertas en contra de Rusia, incluyendo medidas cibernéticas, que luego han terminado siendo desestimadas. Teniendo en cuenta esto, se puede elucubrar que difundir la existencia de planes para operaciones de este tipo tal vez persiga el objetivo de hacer presión sobre el gobierno para que se pongan en práctica.

De todas formas, varios de los expertos consultados por NBC News se muestran bastante escépticos en cuanto a que se pongan en práctica estas medidas de retaliación. Principalmente, por la misma razón que en la guerra fría nadie daba un paso adelante en el conflicto: para que este no escalase.

Por ejemplo, según el ex director adjunto de la CIA Michael Morell, llevar a cabo ataques físicos encubiertos a redes sentaría un precedente que podría llevar también a otros países a hacer lo mismo, incluso en contra en EE. UU. Por otro lado, un antiguo oficial de la CIA que trabajó en Rusia dice lo mismo: que todo lo que les hiciesen podrían hacérselo a ellos también. Si divulgan información en contra de Putin, Rusia podría hacer lo mismo acerca de Obama.

Resulta curioso que 27 años después del fin de la Guerra Fría, volvamos a encontrarnos en un periodo de tensiones soterradas cuya resolución está inmovilizada por la misma razón que entonces: lo que se conocía como «Destrucción Mutua Asegurada», solo que ahora no hablamos de misiles y muertes humanas, sino tan solo de información. Sí, los efectos que puede causar divulgar cierta información pueden ser de mucho impacto, pero al menos algo hemos progresado, ya que no hay devastación y víctimas mortales de por medio. Al menos en principio.