Ya podemos aprovechar la fuerzas de las olas de mar para crear energía

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El mar es una de las fuentes de energía sostenible más desaprovechadas en la actualidad. Entre los tipos de energía que genera están la mareomotriz (proveniente de las mareas), la de las corrientes marinas y la undimotriz u olamotriz, proveniente de las olas. Esta última es acerca de la que más se ha investigado para sacarle rendimiento. Existen varios proyectos en marcha que han ofrecido resultados dispares, pero uno de los más efectivos es el que vamos a ver a continuación: Wavestar.

Según explican en su sitio web, la maquinaria de Wavestar recoge la energía producida por la potencia del oleaje gracias a unos flotadores que se elevan y caen con el movimiento ascendente y descendente de las olas. Estos flotadores, que son un sistema de boyas en hilera, están unidos por unos brazos a una plataforma que está fijada al fondo del mar. La energía captada por estos flotadores se transfiere mediante un mecanismo hidráulico hasta un generador que produce electricidad.

Detrás de la ideación de este sistema están Niels y Keld Hansen, que en 2000 dieron forma al concepto. La idea se originó cuando navegaban cerca de la casa de verano de sus padres, cuando se preguntaron cómo podían aprovechar las poderosas fuerzas que hacían al barco balancearse de un lado a otro. En 2003, la empresa Wave Star adquirió los derechos de su máquina tras ver el enorme potencial comercial de la energía de las olas y los hermanos Hansen permanecieron en ella como consultores.

Aparte de ser capaz de generar energía a partir del oleaje de manera ininterrumpida, la máquina de Wavestar también destaca por la gran resistencia que ofrece a las adversidades meteorológicas, algo que ha sido muchas veces el principal obstáculo para el aprovechamiento óptimo de la energía undimotriz.

Según explican desde la empresa, la producción de este tipo de energía es más predecible que la eólica porque las olas vienen y van lentamente y pueden ser pronosticadas con 24 horas de anticipación. Pero, incluso así, se esta máquina se combina con la instalación de un  aerogenerador, se aumentaría aún más la eficiencia y reduciría los costes de puesta en marcha.

Por el momento, la Wavestar no está en funcionamiento. La empresa ha buscado el apoyo de la Unión Europea para construir su primer prototipo a gran escala., presentándose al programa Horizonte 2020 a través de un consorcio en el que, entre otras organizaciones, figura la Universidad de Cantabria (España).

Según declaró Laurent Marquis, responsable técnico del proyecto, «Estamos preparados para construir un sistema de grandes dimensiones. Necesitamos aprender unos de otros. En vez de competir, tenemos que estar juntos construyendo un nuevo concepto prometedor para el futuro».

Ojala Wavestar reciba el apoyo que necesita para salir adelante. En conjunción con los avances que se están haciendo en energía solar y en almacenamiento en grandes parques de baterías, la energía olamotriz sería una gran contribución al camino sustentable que necesita seguir la humanidad para que nuestro futuro no se vea abocado al desastre.