En un país donde se lee tan solo medio libro al año, podría parecer una locura crear una empresa para realizar libros originales y educativos para niños, sobre todo con la penetración de internet y el uso de celulares inteligentes incrementándose año tras año. Pero como vamos a ver a continuación, no solo no es una locura, sino que puede resultar rentable.

Y es que eso es lo que hace WaWa, una empresa ecuatoriana constituida a finales del año pasado y ganadora de varios premios. Estuvimos conversando con sus fundadores, Adrián Armijos y Marco López, para que nos contasen acerca de su propuesta, de su sorprendente recepción y de sus planes a futuro. Sigue leyendo para conocer más acerca de este producto tan interesante.

Qué es WaWa

WaWa se dedica a producir libros educativos para niños, pero son libros muy especiales, pues cuentan con una capa de realidad aumentada. Usando una tablet o un celular inteligente en los que se haya instalado la aplicación correspondiente al libro, el lector infantil va realizando actividades que permiten que el aprendizaje sea más efectivo y, sobre todo, mucho más divertido. Como ellos mismos dicen en su sitio web, no venden libros sino experiencias educativas.

El funcionamiento es muy sencillo. Todo lo que hay que hacer es abrir el libro y la aplicación y, desde esta, enfocar una página del libro. Entonces, en la pantalla, aparecerán actividades que deberá realizar el niño a medida que avanza en la lectura. Adrián nos pone un ejemplo sacado de «Marty el marciano», o «Marty 1», como se suelen referir a él debido a que es el primero de una serie: «Enfocas la primera imagen y se despliega una mesa. Entonces, te hace una pregunta y tienes que tocar el objeto en cuestión. Si te equivocas, te dice que no es y qué es eso que has tocado. En el caso del inglés, por ejemplo, se le dice que toque un red fork. Cuando lo toca, se le da un mensaje. Pero nunca se le traduce lo que tiene que aprender. Nunca se le dice que red fork es un tenedor rojo. Así es como aprenden los niños».

Hasta el momento, tienen un libro en el mercado, Marty el marciano, dedicado al aprendizaje del inglés. En producción está al que se refieren como «Marty 2», que está dedicado al aprendizaje de matemáticas. «Dentro del libro tienes bastante actividades interactivas y juegos» explica Adrián. «Tienes uno que por ejemplo tienes que tomarte un selfie y ese selfie lo usas después para armar la nave. En Marty 1 la trama es muy sencilla: el marciano se estrella contra la Tierra y tiene que encontrar muchas piecitas para armar su nave. Entre ellas está un vestido, está una pequeña casa, está un tenedor. Las escenas y los objetos son comunes, del día a día. Tienes un comedor, un parque, figuras geométricas».

Aunque cada libro, como es lógico, tiene un costo, la aplicación que se debe usar con él es completamente gratuita y está disponible tanto para Android como para iOS. Dentro del libro se pueden encontrar las instrucciones para instalarla. También habrá a futuro una sola aplicación desde donde se podrá acceder a todos los libros que estén disponibles. Ya la tienen desarrollada pero actualmente todavía no está en ninguna de las tiendas.

A diferencia de otros libros que recurren también a la realidad aumentada, las aplicaciones de WaWa no necesitan de una conexión permanente a Internet para funcionar. Es suficiente con conectarse una vez para instalarla y, desde entonces, se podrá usar cuantas veces se quiera con el libro sin necesidad de conectarse otra vez. Como explica Adrián, la razón de hacerlo es debido a que muchas veces «los niños no tienen acceso a Internet o lo tienen restringido porque los papás los bloquean para que no tengan acceso a Google ya que podrían ver cosas que no deberían ver». De esta forma, los padres tampoco tendrán que estar preocupándose de activarles la conexión a los niños cuando ellos quieran usar el libro.

Tanto el libro como la aplicación han sido desarrollados por WaWa desde cero, empleando código propio. Adrián nos cuenta que «Usamos nuestro propio código por dos razones principales. La primera es que muchos de esos códigos [de terceros] necesitan celulares o tablets de gama muy alta, lo cual es bastante complicado porque en Ecuador no todos tienen el nuevo celular del año. Nuestro producto funciona hasta con la tablet más sencilla: con una tablet china de 35 dólares funciona bastante bien. Y más que nada el peso de la aplicación se reduce bastante. Tenemos dos aplicaciones con dos libros metidos y pesan menos de 100 MB. Un solo libro pesa menos de 35 MB. Vimos otras aplicaciones de realidad aumentada que pesaban 250 MB. Alguien que no tiene un celular con tanto almacenamiento simplemente no puede instalarla».

Buscando reencontrar a los niños con los libros

WaWa nació como un proyecto para la clase de emprendimiento en la Universidad San Francisco: «Todos los años se organiza una especie de feria, en la que todos los emprendimientos se ponen en el paseo de San Francisco y venden sus productos». Pero de repente, ellos mismos se sorprendieron al descubrir que la idea tenía bastante aceptación.

Pero, ¿de dónde vino esa idea? En gran parte, vino de la observación de que poco a poco se le está perdiendo cariño a los libros. Como nos cuentan, los niños hoy día no tienen interés por ellos y prefieren usar su tablet o celular para distraerse. Igualmente, los padres recurren a estos dispositivos para mantenerlos entretenidos. Es el signo de los tiempos. Pero como señalan los creadores de WaWa, se trata de un comportamiento que luego causa problemas a los niños en el entorno educativo, donde la mayoría de contenidos siguen estando en papel: «Luego llegan a prescolar, primaria, secundaria y tienen ese pequeño golpe contra los libros».

De percatarse de este efecto a descubrir un nicho con potencial apenas medió un paso: «Entonces vimos una oportunidad» dice Adrían. «Podíamos aprovechar toda la tecnología que los niños ya manejan para hacerles una introducción a los libros, enseñarles cosas en un ambiente bastante controlado y óptimo para que los niños aprendan».

El libro que presentaron en aquella feria fue «Bruna Sancocha con la Nariz Mocha», escrito por Juana Neira. «Era de tetra pak» nos cuentan, «con una presentación superfea, pero a la gente le llamó la atención». La autora les donó el libro para aquel proyecto. Ni ellos ni ella tenían idea de que iba a proyectarse tanto. Ese libro ya no está disponible, a pesar de que la aplicación sigue en las tiendas. La razón es curiosa: podría decirse que murió de éxito. Así nos lo explican desde WaWa: «Ella nos lo dio gratis e hicimos unas pocas unidades. Sin embargo empezó a venderse bastante bien y creció. Después, el abogado de Juana Neira nos dijo que no podíamos seguir distribuyendo el libro porque ella pertenece como nombre y marca a Alfaguara. Lo que ella hizo en realidad fue algo ilegal, porque lo que debía haber hecho era consultar primero a la editorial antes de darnos el libro a nosotros, y ella se saltó ese paso. Por lo tanto tuvimos que suspender el libro y por eso no lo estamos ni promocionando».

Sin embargo, este revés no les detuvo. Tras comprobar que la parte editorial del libro no era algo tan complicado como para poder asumirla ellos, se pusieron manos a la obra. «La historia de «Marty 1» la escribí yo mismo» cuenta Adrián, «y lo que se hizo después fue pasarlo por un pedagogo y su equipo. Cambiaron muchas palabras, ciertos enfoques, formas… cosas sutiles».

Con «Marty 1», aunque también con el anterior, tuvieron también la oportunidad de hacer varias pruebas para evaluar qué tan eficaz es el aprendizaje por medio de juegos, interacción y realidad aumentada. Los resultados confirmaron sus sospechas: «Vimos que era un 62% mejor que cualquier libro escrito».

Las pruebas se realizaron con 130 niños scouts de 4 a 11 años. Adrián nos detalla en qué consistieron: «La manera de probarlo fue bastante sencilla. Tomamos un libro muy similar a «Marty 1», que es de aprendizaje de inglés: tienes palabras principales y palabras para un contexto, para hacer una historia. Nosotros tenemos 10 palabras principales y alrededor de 30 palabras secundarias, y el de la otra editorial tenía 12 palabras principales y alrededor de 40 secundarias. Hicimos que jueguen con un libro y con otro, después les dimos un pequeño cuestionario acerca del significado de cada palabra. Vimos que en ese rato, del libro de la otra editorial se acordaron 8 de las 12 palabras principales y con nosotros fueron 9 de 10. Un número bastante alto. Después, hicimos la prueba una semana más tarde. El nuestro bajo a 6 palabras de las 10, pero con el otro solo llegaron a 3».

Proyecciones modestas, demanda inesperada y acogida internacional

Legalmente, WaWa existe constituida como compañía desde noviembre de 2016. Pero el código de realidad aumentada lleva más de dos años de desarrollo y la empresa, como emprendimiento informal ya tiene más de un año. En la actualidad, cuentan con inversionistas y acciones. Respecto a las inversiones, son tanto privadas como públicas.

«Tuvimos una entrega de capital semilla por parte del Senesyct» nos cuentan. Ganaron el primer lugar en un concurso organizado por esta secretaría, pero hubo un problema: el concurso se realizó en 2015 y hasta septiembre de 2016 no entregaron el dinero. Aparte de esta demora, el desembolso tampoco era en efectivo y ellos ya necesitaban ponerse en marcha. Y así lo hicieron: «tuvimos una ronda para buscar inversionistas en la cual estuvo muy interesado el FEI, el Fideicomiso para el Emprendimiento y la Innovación del grupo La Favorita. Les presentamos nuestra idea, les presentamos el libro y las proyecciones que teníamos a futuro. Estuvieron bastante interesados y se decidieron a invertir en nosotros».

No es de extrañar que desde La Favorita se interesasen: según los datos que nos exponen, durante la primera semana vendieron en preventa más de 5.000 dólares. Sí, con ese libro de tetra pak que mencionaron antes. La gente interesada les dieron sus correos electrónicos, lo cual les permitió obtener una base de datos bastante grande. Y la demanda era continua: «nos escribían constantemente a pedir el libro de Marty». Pero hasta que no consiguieron la inversión de La Favorita, no tuvieron capital para su producción. Hoy en día, WaWa ya está en la capacidad de producir lotes de libros que cubran la demanda inesperada: «Ya podemos distribuir 1.000 unidades sin ningún problema» explican.

Y sí, decimos bien: demanda inesperada. Solamente hay que escucharles: «Nosotros tuvimos una idea e hicimos una proyección bastante humilde. Creímos que iba ser de 100 libros al año, o sea una aproximación bastante pequeña. Lo que nos obligó a ser una empresa fue que se nota que la gente tiene mucha hambre de educación tecnológica, les interesa bastante». Y tanto que aquella proyección previa fue bastante modesta: las actuales son vender 3.500 libros hasta marzo.

Pero esa no fue la única sorpresa. También se vieron sorprendidos por el mercado que estaba interesado en el producto: «Cuando hicimos las primeras planificaciones, [el libro] iba a ser para clase media-media alta, por el hecho de que necesitas una tablet. Sin embargo, en ventas y demás vimos que hay un montón de gente interesada que es de clase media-media baja y aun así nos compra cinco o seis libros porque les encanta el producto y, más que nada, tienen una tablet o un celular del año a pesar de que todavía tengan deudas. Es medio triste, pero se nota que la mayoría de ecuatorianos están con un hambre de consumir tecnología y sobre todo para educar. Saben que la educación para los niños es bastante importante».

Pero no todo termina en nuestras fronteras, ni mucho menos. Según nos cuentan, les miran con atención desde el otro lado del océano: «Tenemos bastante acogida en países como Francia, Italia y Alemania. Nos han escrito inversionistas que están muy interesados en distribuir nuestros libros por Europa». Pero todavía no tienen planes para dar el salto a otro continente: «Aún no nos planteamos bien el tema de exportar los libros porque queremos asentarnos primero bien acá para a lo largo de este año ver bien cómo podemos salir del país. Pero sí tenemos previsto exportar. Esa es nuestra meta, la verdad: exportar primero a países hermanos como Colombia, Perú, luego el resto de América Latina y en un futuro a Europa».

Un mercado mejor de lo que dicen

La historia de WaWa, como las de muchos emprendedores, resulta inspiradora. Sin embargo, tampoco es que haya estado exenta de problemas en su corto tiempo de vida. Según nos cuentan, lo que resulta más dificultoso es el paso de ser un emprendimiento a convertirse en una empresa. Reconocen que hoy hay un ecosistema de emprendimiento, con bastantes incubadoras y aceleradoras. También hay incentivos y organizaciones que ayudan a promover el crecimiento de los emprendimientos. Pero «el país lo que está buscando más que emprendimientos es la formación de empresas». Y dar ese paso no resulta fácil.

«Una de las razones es que las reglas de juego cambian bastante. Pasas hacer facturas como persona natural y de pronto te toca ver cómo haces una empresa, cómo sacas el registro en la superintendencia de compañías. Así hay bastantes cosas». Y claro, el problema está en que «muchos emprendimientos saben cómo hacer su producto pero no saben como hacer nada más». Se trata de algo que se podría solucionar a base de información, pero «no hay mucha documentación, no hay mucho asesoramiento de cómo dar ese paso de emprendimiento a empresa».

Pero esos no son los únicos problemas. Señalan también uno que resulta recurrente: la excesiva tributación: «Pese a que tenemos el 14% del IVA que en comparación a otros países no es tan alto, también tenemos bastantes impuestos a la renta, de importaciones, muchas cosas que también nos limitan. Por ejemplo, nosotros somos un emprendimiento tecnológico y la adquisición de equipos, incluso para el desarrollo de software, nos requiere tener hardware de cierto tipo que por leyes y cosas así hace que los equipos sean bastante caros. Para una empresa grande no es problema porque puede pagar, pero si alguien está recién empezando, para comprarse una nueva computadora debe pagar casi el 200% de impuestos de lo que cuesta en realidad».

Al respecto, ponen como ejemplo a seguir algunas iniciativas que se están realizando en los países vecinos, como en Colombia, donde los emprendimientos nacionales están exentos de ciertos tipos de impuestos durante un periodo de tiempo que puede servir para arrancar en condiciones la empresa, en lugar de ahogarla para que termine cerrando.

Pero no todo son obstáculos. Tal y como lo ven desde WaWa, el país ofrece un mercado bastante bueno, bastante fiel: «El público ecuatoriano no es tan complicado como muchas personas dicen, sobre todo en el área tecnológica, y sobre todo porque ahora se está poniendo de moda el apoyo a las empresas locales. Hay mucha gente que prefiere ir a comprar a la tienda del vecino, al panadero de al frente en lugar de irse a buscar a una cadena grande».

Por lo tanto, a su juicio el ecuatoriano sí prefiere lo hecho en Ecuador, pero con matices. Prefiere unas cosas sí pero otras no. Y ponen como ejemplo el área tecnológica, donde los productos ecuatorianos tienen fama de ser de mala calidad, lo que ocasiona que se prefiera comprar todo procedente de Estados Unidos. Y nos cuentan una anécdota al respecto: «Lo que nos pasó a nosotros fue algo chistosisimo, porque mostrábamos nuestro libro y creían que nosotros éramos los representantes del producto en Ecuador. Cuando se enteraron de que era de aquí, no lo creían». Este tipo de cosas también les anima a demostrar con sus libros que en el país se puede hacer tecnología buena y confiable.

Una propuesta que promueve la lectura

Según un estudio realizado por la Cámara Ecuatoriana del Libro en 2013, el índice de lectura promedio del ecuatoriano es de tan solo medio libro por año. Desde WaWa, con toda la humildad del caso, pretenden aportar su granito de arena para ayudar a dar solución a lo que es un problema evidente pero partiendo desde la base: la infancia.

«Lo que buscamos nosotros es volver a las raíces, mostrarles que un libro puede ser bastante interactivo, bastante educativo, que el libro no es una tortura» nos cuentan. «Muchas veces los niños creen que el libro es el Álgebra de Baldor y sus amigos. Y el típico libro que te hacen leer en la escuela, que en cuestiones didácticas es bastante rico pero no es muy divertido. Hay una lista que te hacen leer en primaria que es horrorosa. Lo que estamos buscando nosotros es más bien hacer el libro igual de educativo pero, al mismo tiempo, hacerlo más entretenido para que los niños vean que los libros no muerden».

Al tocar este tema, Adrián deja ver lo convencidos que están en WaWa de su propuesta: «Creo que es una combinación de muchos factores. Los padres no incentivan a los niños a la lectura debido a que los padres no leen tampoco. En los colegios tampoco incentivan la lectura. Les dan libros a los niños que les parecen aburridos. Se bajan el resumen de Internet tan solo para las pruebas orales. Queremos incentivar a las nuevas generaciones porque a las anteriores, de nuestra edad o mayor, ya no les gusta la lectura. Queremos enfocarnos en los niños pequeños para que vuelvan a tener ese hábito de lectura. El problema reside más que nada en el interés hacia la lectura. Porque cada vez que vemos estadísticas, «no tengo tiempo» es la razón mayor. Y no es que no tengas tiempo, es que no hay interés. Es muy difícil enseñarles ya a la gente adulta, es mucho más complicado».

Y es que desde WaWa creen que este híbrido que ofrece lectura en un soporte tradicional combinada con interacción en forma de juegos y actividades puede ser la solución: «Uno de los problemas es el contenido. Leer es una manera lenta para ellos de adquirir información. Una película puedes verla en hora y media y sales contento. Un libro grande no te lo puedes leer en hora y media y requiere varios días hasta que te lo acabes. Consideremos la metodología del videojuego. Un videojuego largo no te lo acabas en un día, sino en varios. Pero vuelves a él porque es más interactivo que un libro. Creemos que la solución a este problema es darle vida a los libros, sobre todo para los pequeños. Una vez que ya tienes la costumbre de leer, coges un libro y lees sin problemas. Y cuando eres grande puedes tomar temas un poco más serios, puedes cambiar de temas, pero ya te queda la costumbre. Es un poco como ir al gimnasio. Al principio te puedes negar pero una vez que creas la rutina, tan solo vas».

¿Es entonces el uso de realidad aumentada en libros un método adecuado para incentivar la lectura entre los más pequeños? Como acabamos de ver, en WaWa opinan que es así. Y debido a la acogida que ha tenido su propuesta, desvelando una demanda que a priori nadie hubiese creído que existía, quizás haya que darles la razón.

Lo que demuestran en WaWa también es que en Ecuador se están haciendo cosas interesantes y que hay proyectos y planteamientos que no solamente observan el mercado en busca de una oportunidad, sino que están atentos a cuando la detectan para saltar sobre ella. En WaWa, creen en lo que hacen. Eso fue lo que les impulsó en un principio: el amor por los libros. Y eso les llevó a descubrir un nicho que nadie había visto hasta el momento, consiguiendo así un producto que combina la lectura y la tecnología.

Desde Tekzup, deseamos a WaWa un camino lleno de éxitos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Ojalá que sus libros sirvan para desarrollar el interés por la lectura entre los más pequeños, algo que terminará beneficiándonos como sociedad a largo plazo.

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