Restaurante de comida rápida está usando un robot que puede preparar 150 hamburguesas cada hora

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La automatización es algo que ya no está restringido a las grandes empresas manufacturadoras, sino que ahora se está extendiendo hasta los locales minoristas de venta al público. Y, curiosamente, el lugar por el que está entrando es por la cocina.

Hace un tiempo, hablamos del robot de Momentum Machines capaz de elaborar hamburguesas y con el que la empresa planea abrir un restaurante en San Francisco. Sin embargo, ya se les han adelantado, al menos en parte, pues el restaurante de la cadena CaliBurguer de Pasadena, California, ha contratado a su propio robot: Flippy.

Flippy ha sido desarrollado por Miso Robotics y tiene una sola misión en la vida: voltear hamburguesas. Es capaz de asar 150 piezas de carne molida, sacándolas cuando se encuentra en su punto para que la hamburguesa resultante esté muy cerca de la perfección.

Como se puede ver en el vídeo, se trata de un brazo robótico de seis ejes que está atornillado a la cocina. Recibe los pedidos a través de un sistema digital y, después de que un operario coloca las hamburguesas en la parrilla, monitorea todo el proceso de cocción para voltearlas cuando sea oportuno y retirarlas cuando ya estén listas. Para detectar cuando un empleado coloca carne cruda en la parrilla, Flippy emplea cámaras con visión térmica y regular.

Por el momento, Flippy todavía requiere de un humano para operarlo, pero es de esperar que en algún momento ya no sea necesario. En los próximos 6 meses, otras compañías de comida rápida podrán comprar un modelo de este robot por $60 mil, un precio que, aunque es más caro que contratar a un trabajador por el salario mínimo, puede compensarse con las ganancias de eficiencia que se conseguirán con el tiempo.

Por ahora, es más una herramienta que un reemplazo

Con cosas como este Flippy, los pronósticos acerca de la pérdida de 800 millones de empleos en todo el mundo dentro de 13 años debido a la automatización empiezan a perfilarse como certeros. Y aunque será un fenómeno que se producirá primero en los países más desarrollados, no debemos olvidar que es algo que terminará por alcanzar a todas las regiones del mundo tarde o temprano.

Sin embargo, a juicio del cofundador y CEO de Miso Robotics, David Zito, por lo menos su Flippy no ha llegado con el objeto de sustituir al ser humano sino de complementarlo, tal y como declaró a Business Insider: «La comida es intrínsecamente social, por lo que siempre habrá un lugar para las personas que trabajan en la industria de la restauración, desde la creación del menú hasta la interacción con los clientes y la entrega de la comida. Por eso hemos desarrollado Flippy. Servirá como una mano extra para ayudar al personal de cocina, no para reemplazarlos».

A esto añadió que «Los restaurantes no están equipados para ofrecer servicios a la carta, lo que ahora se espera. Esto ha dado como resultado personal sobrecargado de trabajo y, lo que es peor, en una tasa de rotación extremadamente alta. Para ayudar a los restaurantes a superar este desafío, desarrollamos un asistente autónomo que trabaja junto con el personal de cocina para ayudar con tareas agotadoras y que consumen mucho tiempo».

Lo cierto es que las palabras de Zito vienen respaldadas por hechos, pues no deja de crecer el número de cadenas de comida rápida que están buscando en la robótica una forma de mejorar su productividad. Por ejemplo, el restaurante vegetariano Eatsa, con sede en San Francisco y que se especializa en tazones de quinua, automatiza el proceso de pedido y recogida. Se lanzó en 2015 y desde entonces han ampliado la automatización a Nueva York y Washington DC. Por otra parte, una empresa de Silicon Valley llamada Zume Pizza utiliza un robot para hacer sus pastes.

Es cierto que Flippy en concreto por ahora funciona más como herramienta que como reemplazo del ser humano, pero a medida que vaya avanzando la tecnología se puede esperar que deje de ser así en cada vez más casos. Razón de más para que como sociedad empecemos a abordar este problema y a plantear soluciones antes de que la situación empeore. Porque esta es una tendencia imparable y no tomar medidas mientras estamos a tiempo sería una irresponsabilidad.