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La razón por la que más gente no usa Linux como sistema operativo de escritorio lleva mucho tiempo siendo motivo de debate desde entre los activistas del software libre hasta los meros pero entusiastas usuarios de las distribuciones más populares. Sin embargo, recientemente ha salido la que puede ser la explicación definitiva. Y ha sido hallada en la boca de su mismo creador: Linus Torvalds.

Así lo afirman desde Genbeta, donde han localizado un vídeo de 2012 en el cual Linus responde a esa pregunta diciendo lo siguiente:

La razón por la que el escritorio es tan difícil de conseguir es porque la mayoría de los consumidores no quieren instalar un sistema operativo en sus máquinas. Y eso no es algo que se centre solo en las computadoras, la mayoría de la gente tampoco quiere instalar un sistema operativo en su celular. La razón por la que Linux es exitoso en los celulares no es porque tienes 900.000 personas descargando imágenes de disco para instalar en sus smartphones todos los días, es porque el sistema viene preinstalado en el dispositivo. Y eso nunca ha pasado en el mercado de escritorio y es realmente muy difícil lograr que pase.

Y es que, como él mismo Linus afirma, la presencia de Linux en el entorno móvil es apabullante y lo ha conseguido de la mano de Android, que consiguió superar a Windows como sistema operativo más usado en general, contando todos los dispositivos.

Ahora bien: ¿tiene razón en lo que dice? Opiniones hay para todos los gustos, pero desde aquí nos decantamos a afirmar que sí, que la tiene. Pero, como con todo, con matices que hay que señalar.

Microsoft, un factor importante

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Cuando un usuario común y corriente (entendiendo este como uno que tiene los conocimientos básicos para usarla) se compra una computadora, busca que se pueda usar desde el primer momento. No se plantea qué sistema operativo ejecuta: da por hecho que ejecuta alguno. Para él, el sistema no existe, es algo que está de fondo. Lo que le importa hoy día es que sea el mismo que le enseñaron en la escuela o en algún curso y el que usa en el trabajo. Y en la mayoría de los casos, ese sistema es Windows.

Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación? Pues por la estrategia desplegada por Microsoft cuando lanzó MS-DOS y luego Windows: llegando a acuerdos con empresas para que coloquen sus sistema en las máquinas. Así lo hicieron en un momento crucial, cuando la informática de consumo estaba despegando. De ese modo, se colocaron en una posición perfecta de cara al futuro. Asociaron «computadora» con «Windows» en el imaginario colectivo. Se convirtió en un estándar de facto, nos guste o no.

A partir de ese momento, la batalla estaba ganada. No importaba (ni importa) que hubiese otras opciones. Para el usuario final, solo había una relevante. El resto eran anécdotas, curiosidades, cosas para nerds. Porque lo que quiere el usuario es usar su máquina de la misma forma que la usa «todo» el mundo, como la usa en su trabajo y con los programas que conoce y que ha aprendido.

Por muy buena y amigable que sea una distribución Linux (y las hay de mucha calidad en este sentido), no es lo que el usuario final quiere porque no es lo que está acostumbrado a ver. Y por mucho que a los entusiastas de la tecnología nos pueda molestar o desconcertar, para él la computadora es un elemento secundario de su vida: un electrodoméstico más, como el refrigerador, o la televisión o el microondas.

Sí, Linus tiene razón: nadie quiere cambiar su sistema operativo. Porque no lo estiman necesario. Porque sus necesidades están cubiertas por lo que viene de serie cuando compran la computadora y no ven razones para cambiar. Y porque Microsoft consiguió estar en el momento adecuado con el producto adecuado y los acuerdos adecuados.