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Recientemente, TCL sacó su nuevo BlackBerry, el Key 2, una actualización de Key One del año pasado y que trae de nuevo el que ha sido casi desde sus inicios el signo distintivo de la marca: el teclado físico.

Antes de entrar en este aspecto concreto, echemos un vistazo al equipo de manera general. Tiene una pantalla de 4,5 pulgadas que casi de borde a borde (menos abajo, donde está el teclado), cámara trasera dual de 12 megapixeles y el fabricante asegura que la batería dura más de un día completo.

El Android 8.1 Oreo con que viene se mueve gracias a un Snapdragon 660 y los 6 GB de RAM que trae. En cuanto a almacenamiento, tenemos 2 posibilidades: 64 GB y 128 GB, que pueden subir si le metemos una tarjeta SD. Su precio parte de $ 649 y se podrá comprar en preorden a partir de finales de junio en 7 países, Estados Unidos entre ellos.

Dicho todo esto, vemos que se trata de un terminal competente, con especificaciones dignas de la gama alta en la que se sitúa (para entendernos, pongamos los teléfonos que rondan los mil dólares en una «gama superalta»). Y ahora sí, entremos en el tema del teclado.

¿Un error comercial?

Hace años, una amiga mía era muy fan de BlackBerry. Cuando su equipo murió, le costó mucho dar el salto a un terminal sin teclado. Afirmaba que no se iba a acostumbrar pero, cuando finalmente dio el paso, ya no hubo vuelta atrás. Para muchos usuarios, la experiencia ha sido la misma o una muy parecida. Y es que usar una pantalla grande compensa de varias maneras las deficiencias que se puedan encontrar a un teclado virtual.

Sí, el teclado físico tiene sus virtudes (la misma retroalimentación que tiene el usarlo), pero uno de sus principales inconvenientes es el espacio que ocupa. Incorporarlo en un teléfono, en un mundo en donde las pantallas de nuestros bolsillos son cada vez más grandes y donde se busca que el hardware sea al mismo tiempo más delgado y menos pesado, hace que, en general, la impresión que provoque el equipo vaya en contra de todo lo que se puede encontrar en el mercado actualmente.

Por lo tanto, insistir en el teclado físico podría verse como un error comercial por parte de BlackBerry y TCL. ¿O no?

Mercado cautivo

La explicación de esta insistencia puede estar en que, en realidad, ambas compañías saben lo que están haciendo. Siendo este Key 2 el descendiente directo de otro teléfono con teclado, quizá no se trate de una cuestión persistir en el error, sino de que saben que lo que tienen entre manos es un producto de nicho y que las unidades que hagan se venderán como pan caliente allí mismo, pero no en el mercado general.

Todavía deben de quedar ahí fuera suficientes fanáticos del teclado físico como para que seguir produciendo unidades con él sea rentable. En las dos compañías lo saben y es hacia ellos a quienes se dirigen. Los demás, no pintamos nada: todo esto es entre ellos.

Está claro que no buscan hacerse un hueco en el mercado de smartphones convencionales, el cual cada vez está más saturado en todas las gamas y en el que para distinguirse hay que hacer una inversión cada vez mayor tanto en la propia tecnología como en marketing. De ahí que su propuesta vaya por su propio camino particular.

Es decir, que tienen un mercado cautivo y lo están aprovechando. Mientras los demás nos burlamos de ese anticuado teclado físico, hay personas que lo prefieren por encima de una pantalla desmesurada y que están dispuestos a pagar a BlackBerry porque sea eso lo que les den. Sí, un mercado que probablemente no vaya a crecer, sino al contrario. Pero un mercado al que sacan mientras pueden.

Esto tan solo es una hipótesis, pero se diría que es por allí por donde van los tiros. ¿Alguna manera de corroborarla? Sí: si aparece un Key 3. En ese caso, la hipótesis del nicho sonará todavía más creíble. Y si no lo hace, lo que se confirmará es que este Key 2 fue tan solo un insistir en el error y un fallo del que aprender en las escuelas de negocios.