Odio hacia las mujeres en Twitch, una realidad que tristemente está vigente

La idea de que la comunidad gamer es una comunidad misógina es algo que viene diciéndose desde algún tiempo. Y a pesar de que toda generalización es mala, lo cierto es que los episodios que parecen confirmarla no dejan de sucederse. El más reciente fue un vídeo realizado por un streamer de Twitch, Trainwreck, que se hizo viral. En él, arremetía contra las mujeres gamers sin ningún tipo de empacho.

El visceral ataque de Trainwreck fue ocasionado por lo que él consideraba una invasión de las mujeres del apartado IRL (In Real Life) de Twitch, que está dedicado a la emisión de actividades no relacionadas con los videojuegos. Según Trainwreck en su vídeo, este espacio está siendo colonizado por «Las mismas putas que nos rechazaron, las mismas putas que eligieron a los niños que eran más chéveres en vez de a nosotros, son las que ahora están llegando a nuestra comunidad, quitándonos el dinero, quitándonos los suscriptores, del mismo modo en que lo hicieron en su día».

El vídeo en cuestión le hizo acreedor a Trainwreck de una suspensión de cinco días. El medio digital Kotaku le contactó a través de Twitter y por mensaje directo comentó que en el vídeo estaba «dirigiéndose al 0,1% que se explota sexualmente para obtener visitas y dinero en esta plataforma sobre juegos» y a quienes, en su opinión, «se esconden tras la defensa o el velo del sexismo o de ser tratadas injustamente». Añadió que todo el vídeo iba a ser «una especie de sátira», pero reconoció que su elección de palabras y tono era «repugnante».

Palo porque bogas, palo porque no bogas

Aunque el caso de Trainwreck recibió bastante atención, no es el primer streamer que expresa algo parecido. En comunidades de streamers como Ice Poseidon o /r/LivestreamFail se pueden encontrar opiniones similares: las mujeres usan su atractivo para obtener visitas y suscripciones de maneras que violan las reglas del servicio, las cuales prohiben «desnudez y conducta relacionada con comportamientos sexuales» al igual que «cualquier contenido o actividad o actividad que involucre pornografía, relaciones sexuales o servicios para adultos».

Estas opiniones ya habían generado bastante tensión entre la comunidad de Twitch, pero la aparición de IRL ha reforzado una idea que lleva mucho tiempo aposentada: que los espacios creados para gamers (hombres) están siendo «colonizados» por mujeres a las que no les importan los vídeojuegos.

Entre algunos usuarios, existe una corriente que trata de distinguir entre las mujeres que no son gamers en realidad y las que sí lo son. Por ejemplo, el streamer AbusivePillow afirmó que con quien tenía problemas era con las «Twitch cam whores». Esta opinión tal vez sea la más extendida, pero no está exenta de problemas, como señalan en Kotaku.

Y es que, como dicen, el problema con intentar dibujar una línea entre las «buenas» mujeres streamers y las «malas» es que, una y otra vez, se ve el mismo patrón: cualquier mujer que transmita por Twitch será eventualmente acusada de vender sexo incluso si va vestida de monja.

Así lo explicó la streamer ZombiUnicorn por Twitter: «No importa que lleve, siempre hay un comentario. Siempre hay alguien llamándome titty streamer, gamer falsa o puta». Hablando con Kotaku, desarrolló aún más lo que decía: «He estado en Twitch durante 5 años y he estado recibiendo esta clase de cosas directamente en mi chat desde el principio».

ZombiUnicorn también explicó que solía llevar grandes camisetas y hoodies porque se sentía avergonzada, pero que nada de eso hizo que las cosas fuesen diferentes: seguían haciendo comentarios sobre su cuerpo. «¿Qué se supone que debo hacer? ¿Sacarme las tetas del cuerpo antes de transmitir?» dijo. Con el tiempo, desarrolló una «piel más gruesa» y terminó dando un paso proactivo, señalando en las transmisiones a quienes hicieran comentarios sexistas antes de silenciarlos o expulsarlos para así dar ejemplo y asegurarse de que la gente supiera que no estaba aceptando tácitamente lo que estaban diciendo.

No es solo suyo, pero es un problema que debe resolver Twitch al menos en su casa

Para algunas streamers, el problema reside en que Twitch ha cultivado esta cultura contra la mujer tanto dentro de la plataforma como alrededor de ella. Al permitir que visiones como la de Trainwreck, que es un streamer asociado y se supone que representa las prioridades y valores de Twitch como organización, se propaguen es un problema mayor que si la ropa cubre exactamente la cantidad necesaria de piel.

Por ejemplo, la streamer MartianKat dijo por Twitter que «He visto comportamiento tóxico por parte de algunos asociados. Si [en Twitch] están de acuerdo con que su compañía sea representada de esa manera, tal véz me debería volver a pensar mi asociación».

A juzgar por situaciones como GamerGate o incluso lo sucedido con el Gaming Ladies en España, se podría decir que lo que ocurre en Twitch es un reflejo de algo mayor. ¿Entonces esto quiere decir que hay que eximir a Twitch de toda responsabilidad? Pues no. El problema en el interior de su plataforma es suyo, y son ellos los que deben solucionarlo. Y deberían ponerse manos a la obra pues permitiendo esos comportamientos están poniendo su «granito de arena» para que esta actitud se perpetúe en el mundo del videojuego.