Para muchos seguidores de la manzana, el iPhone X se convirtió en su nuevo objeto deseo en el mismo momento en que fue presentado. Sin embargo, no todos piensan igual, como es el caso de Matt Burns, editorialista de TechCrunch. Burns plantea algunos argumentos interesantes que te traemos a continuación.

Cabe comenzar por decir que Burns pertenece a ese sector de usuarios a los que la compañía la manzana apela tanto con su iPhone 8 como con su iPhone X: los de ciclo de actualización extenso; es decir, aquellos que no cambian de teléfono cuando sale un nuevo modelo, sino que cambian cuando lo consideran necesario.

Actualmente, Burns tiene un iPhone 6. De hecho, si no hubiera sido porque rompió la pantalla de su iPhone 5 todavía permanecería con ese modelo. Pero ya que había tenido ese problema, aguantó con el teléfono 5 meses hasta que salió el 6. Según explica, es su modo de proceder, y no solo con los teléfonos. Quizá sea por ello que no le da tanta importancia al precio de mil dólares del iPhone X, ya que eso no es por lo que no quiere hacerse con él, sino por otras razones. Concretamente, por la pérdida de dos cosas: el conector de auriculares y el TouchID. Sobre todo, el Touch ID.

Burns dice que ya se había resignado al cambio de tipo de auriculares que debía usar con su próximo modelo. Al fin y al cabo, tiempo ha tenido para hacerlo ya que la pérdida del jack tradicional se produjo en el modelo anterior. Pero la pérdida de TouchID le ha dolido especialmente porque lo ocupa de manera constante.

Para Burns, FaceID no es un sustituto de TouchID, un sistema que «requiere la más mínima interacción con el usuario y funciona perfectamente en la oscuridad y a escondidas». Pero lo que más le molesta es que la desaparición de la identificación dactilar, más allá de lo bien que funcione la facial, señala una «aceleración preocupante» en la tendencia de Apple de eliminar los elementos de sus productos que la compañía considera innecesarios:

«Apple ha retirado componentes desde hace mucho tiempo antes que el resto de la industria. Eliminó el disco flexible cuando Windows todavía lo tenía disponible. Eliminó Firewire cuando Firewire era el estándar de facto para los profesionales del vídeo. Se eliminaron las unidades de CD de los portátiles, mientras los consumidores todavía hacen “mixtapes”. Y en todos esos casos, la historia demostró que Apple tenía razón en su previsión».

Sin embargo, para Burns los últimos movimientos de Apple en este sentido han sido un tanto apresurados. El ejemplo más claro lo encuentra en la eliminación del conector tradicional de audio, pero es extensible también al TouchID y al FaceID.

Por qué puede ser perjudicial adelantarse demasiado

Aunque ha habido algunas marcas que se han sumado a la eliminación del conector tradicional, la mayoría de los teléfonos lo conservan, indicando que, en este caso, la industria no ha seguido el ejemplo de Apple. Y si la situación continúa así, los fabricantes de accesorios tendrán pocas razones para seguir fabricando auriculares inalámbricos y, por lo tanto, el precio de estos no descenderá (y Apple continuará manteniendo la ventaja dominante que tiene en este sector).

Algo similar, dice Burns, ocurrió con los últimos MacBooks y MacBook Pros al deshacerse del USB estándar y sustituirlo por el USB-C. No importa lo bueno que sea este último, actualmente la mayoría de la gente tiene que ir con un adaptador para usar tarjetas SD y unidades flash.

Y ahí está el problema: si la industria no adopta las directrices de Apple, los precios de los componentes no bajan y tampoco lo hacen los precios de sus productos. La industria no se dinamiza y ya no es solo que los usuarios se queden atrapados en Apple en lo que se refiere a accesorios, sino que también se ven perjudicados otros productos de la manzana:

«Apple es conocida por sus márgenes. Así es como la compañía acumuló su reserva de efectivo de 261 mil millones de dólares. Puede permitirse el lujo de lanzar productos en un programa sistemático para maximizar los márgenes. Los componentes que se encuentran en el último iPhone acabarán por introducirse en otros productos como el Apple TV, iPad e iPod touch. Esto sucede cuando los precios de estos componentes descienden a niveles en los que Apple puede integrarlos en una línea de productos más amplia, manteniendo al mismo tiempo márgenes predeterminados».

Para Burns, los márgenes están «matando el sentido común de Apple. En lugar de retener las características más apreciadas, Apple las está eliminando prematuramente para alcanzar un objetivo de contabilidad interna». Lo que antes hacía para mantenerse un paso delante del resto de la industria, ahora lo hace por simples números, esperando a que lo que siempre le ha funcionado, le funcione también ahora

¿Volverá el TouchID?

Explicados así, los argumentos de Burns suenan convincentes. De hecho, tienen la apariencia de ser parte de los que aparecerían en el típico artículo de «10 señales de la debacle de Apple» que se publicaría si la empresa cerrase o viniese a menos. Pero más allá de eso, habrá que ver qué influencia real tienen en el futuro de la compañía y cómo reaccionarán en el caso de que quieran paliar los supuestos efectos perjudiciales.

Sin embargo, aunque se le puede dar la razón en lo que se refiere a los auriculares, el tema de la pérdida de TouchID puede ser diferente. Como él mismo reconoce en su artículo, Apple intentó incorporarlo en la pantalla y no pudo, por lo que decidió quitarlo en lugar de seguir la tendencia de muchos teléfonos Android que lo ponen en la parte posterior. Pero esto no quiere decir que esto sea un «adiós» sino que no sería de extrañar que sea un «hasta luego».

Está claro que el rumbo que se sigue en este aspecto es el de que la identificación dactilar termine más tarde o más temprano en la pantalla. Que no se haya incorporado ahora por cuestión de tiempos suena lógico. Pero igual de lógico que suena el hecho de que, en un futuro iPhone X.2 o XI o como demonios lo llamen se presente el regreso del reconocimiento dactilar como una funcionalidad añadida al poderoso FaceID.

¿Quedan invalidados así los argumentos de Burns? No, ni mucho menos. Pero sí matizados. Si acierta o no, solo lo sabremos en el futuro. Pero algo sí parece estar claro: esta Apple no es la misma que era antes. Y las críticas vienen por parte de sus usuarios, no de sus detractores.