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Cuando es necesario enfrentarse a ciertas medidas tecnológicas, la manera de combatirlas suele ser empleando más tecnología. Sin embargo, en ocasiones puede resultar más práctico recurrir a la ayuda de aliados animales que podrían ser considerados como «enemigos naturales» de ciertos artefactos: los drones en este caso.

Nos estamos refiriendo a las águilas, las cuales pretenden ser empleadas por el ejército francés para eliminar drones controlados por terroristas. Para ello, cuatro polluelos de águila real fueron entrenados desde el pasado verano para atacar estos aparatos en un programa que busca adaptar el antiguo arte de la cetrería para combatir las nuevas amenazas aéreas.

Las cuatro águilas tienen los significativos nombres de  d’Artagnan, Athos, Porthos y Aramis; es decir, los protagonistas de la novela clásica de Alejandro Dumas, «Los tres mosqueteros». En una demostración realizada en febrero de este año, exhibieron de lo que eran capaces, mostrando su competencia a la hora de derribar drones al lanzarse sobre uno de ellos a una velocidad con la que se cubrieron 200 metros en 20 segundos.

Como parte del entrenamiento, los cuatro huevos de estos mosqueteros se colocaron desde antes del nacimiento en la parte superior de unos drones. Tras la eclosión, se mantuvo allí a los polluelos durante su período de alimentación temprana, según contaron desde Reuters en noviembre del año pasado.

Haber descubierto que las águilas salvajes muestran una hostilidad natural hacia el zumbido de los drones puede haber sido la inspiración para este programa, el cuál no es el único en el mundo: según contaron en The Washington Post, la policía holandesa realizó un experimento el año pasado en el que uso un águila entrenada para atacar a un dron Phantom DJI en el aire.

En el caso de Francia, allí estaban preocupados con el tema de los drones desde principios de 2015, cuando algunos de estos aparatos sobrevolaron el palacio presidencial y una localización militar restringida, según informaron desde la agencia France-Presse. Entonces no pasó nada, pero los ataques terroristas que ocurrieron en ese año más tarde, como la triste masacre de París en noviembre, motivaron a los oficiales militares a buscar métodos creativos de prevención. El objetivo era conseguir una forma de derribar drones sin necesidad de disparar contra ellos, algo que es un desastre potencial si tiene que hacerse en un área llena de gente.

Y es que los terroristas han estado modificando dispositivos que pueden ser comprados en tiendas de juguetes, convirtiéndolos en armas y aparatos de espionaje controlados por radio. En Irak, se han usado drones para lanzar bombas. De manera que el temor del ejército francés está justificado.

Al parecer, el proyecto está siendo un éxito. Esto se puede deducir del hecho de que los militares han ordenado una segunda cría de águilas para estos propósitos. Mientras tanto, los cuatro mosqueteros están siendo preparados para la acción equipándolos con alta tecnología para sus misiones de campo. Según la agencia France-Presse, el ejército está diseñando mitones (que vienen a ser guantes sin dedos) de cuero y Kevlar, que es un material anti-explosivo, para proteger sus garras.

Las aves de rapiña han sido entrenadas para cazar otros animales durante cientos de años, pero gracias a su velocidad sin igual, su vista y esas poderosas garras con las que cuentan, también ahora se pueden considerar como un nuevo elemento para luchar contra las nuevas armas que están empleando los terroristas.