A inicios de este año, saltó una noticia que sorprendió a más de uno: Apple demandaba a Qualcomm, el fabricante de los procesadores que usan los dispositivos móviles de la compañía de la manzana. ¿La razón? Que el proveedor les estaba cobrando royalties por tecnologías que no tienen relación con ellos, llegando a cobrarles cinco veces más que a otras empresas.

Esta batalla legal tomó recientemente un nuevo impulso a través de una nueva demanda de Apple, que ha acusado a Qualcomm de estar operando un «modelo de negocio ilegal» debido al cobro de tasas de patentes que realizan en cada dispositivo inalámbrico que es vendido.

Lo que Apple argumenta es que Qualcomm está realizado una práctica conocida como double-dipping, que viene a ser cobrar dos veces por lo mismo: primero, por usar su tecnología patentada, y luego,. Otra vez por hacer uso del chip que utiliza esa misma tecnología.

Para Qualcomm, hay mucho en juego en este conflicto legal con Apple. El licenciamiento de su tecnología significa aproximadamente un tercio de su modelo de negocio y las tasas que cobran están alrededor del medio millón de dólares por trimestre. Pero no se trata solo del dinero que podrían dejar de cobrar de Apple y que, posiblemente, tendrían que devolverle.

Si Qualcomm perdiese la batalla legal, esto podría impactar en los acuerdos de licencias que la empresa tiene con otras compañías, de manera que estas, ante el panorama poco ventajoso del fabricante, se verían en la capacidad de renegociar a su favor el precio de las tasas que pagan.

Estas demandas, más allá de aclarar una situación que puede ser fraudulenta, le sirven a Apple para reducir las tasas que paga a terceras partes e incrementar así su margen de ganancia. De esta forma, también podrá mantener el precio de venta de sus dispositivos sin verse en la necesidad de incrementarlo, algo que dada la situación actual del mercado, con tantos competidores potentes, no les resulta conveniente.

Esta nueva acusación salida desde Cupertino hace que el conflicto se recrudezca y que la disputa adquiera nuevas proporciones. Y aunque está por ver quien lleva la razón según la justicia, lo que está claro es que Apple está poniendo toda la carne en el asador para que sea a ella a quien se la den.