Hackean un NES y suben juegos por USB

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Una de las sensaciones de este pasado periodo navideño ha sido la pequeña NES Classic Edition que sacó Nintendo para delicia de fans y nostálgicos. Con conectarla a la televisión, ya teníamos una versión en miniatura del famoso «sistema de entretenimiento» con 30 juegos precargados entre los que estaban los más conocidos y adorados de la compañía japonesa.

Y ese precisamente fue el principal «pero» que le pusieron muchos a tan adorable producto: que no había forma de cargarle más juegos. Al fin a al cabo, no disponía ni siquiera de conexión WiFi ni de una ranura para añadir cartuchos o alguna forma para… Un momento. ¿Alguna forma de conectarse al exterior? Sí, dispone de una. Y esa es la que han utilizado algunos hackers para conseguir ampliar el catálogo de juegos de esta nostálgica NES.

Las soluciones han venido desde Japón y desde Rusia y ambas son softmod; es decir, que se implementan por medio de software, sin necesidad de tocar el hardware.

De acuerdo a como se publicó en un hilo de Reddit, uno de estos procedimientos no se puede realizar hasta que guardas un punto de juego en el primer slot correspondiente a Super Mario Bros, algo que casi todo el mundo que haya jugado habrá hecho porque es algo muy sencillo con este sistema.

Una vez realizado este paso, hay que conectar la NES Classic Edition a una computadora por medio del cable micro-USB y reiniciar la consolita en modo «FEL». Esto se hace manteniendo pulsado el botón de reseteo del sistema mientras se pulsa el de encendido con la consola apagada. Al tiempo que arranca, será necesario ejecutar una interfaz «sunxi-FEL» en la computadora (aquí se puede descargar una versión open source de un software para arranque desde USB que es compatible).

A partir de este punto, entramos en un terreno peliagudo en el que cada uno tiene que decidir si corre el riesgo o no de dañar su consola, porque nunca se sabe con estos procedimientos. Tras haber hecho lo que acabamos de describir, habrá que copiar los datos internos de la NES a la computadora, modificar y añadir archivos empleando la aplicación desarrollada por los hackers, entre los que están, por supuesto, las ROM de los juegos que queremos incluir. Y esto último, no lo olvidemos, es ilegal.

Hecho esto, habrá que reempaquetar el kernel y desplegarlo en el hardware, lo cual significa correr el riesgo de convertir nuestra consola en un bonito ladrillo de diseño si ocurre algo inesperado o si nos equivocamos en alguno de los pasos. Pero si todo sale bien, la NES Classic Edition estará equipada con nuevos juegos.

Aún no se sabe cuál es el límite de juegos que la pequeña consola puede alcanzar. Por lo visto, se ha comprobado que se pueden llegar a añadir hasta 25 juegos más. Otra duda es que tal se ejecutarán ciertos juego y si todos funcionan sin problemas, pero eso es algo que solo se puede determinar probando uno a uno.

Que Nintendo se empeñase en cerrar su NES Classic Edition casi que era una invitación, un desafío a los hackers para encontrar una manera de abrirla. Lo han conseguido y, además, por medio de una forma no invasiva, sin necesidad de echar mano a métodos más agresivos destornillador en mano.

Pero al margen de esto, lo cierto es que también se puede apreciar una oportunidad desperdiciada por parte de los japoneses. La NES Classic Edition se vendió con gran rapidez, lo que es muestra del interés que existe todavía por aquellos viejos juegos. Podrían haber buscado un sistema que les permitiese sacar partido a ese catálogo de una forma económica, como por ejemplo por medio de una tienda virtual que permitiese comprar títulos a, digamos, un dólar. ¿Que hubiesen tenido problemas de piratería? Por supuesto, como siempre. Pero habrían rentabilizado más el producto. Ahora, la oportunidad ha pasado y ya hay manera de meter nuevos juegos. Ay, Nintendo, de vez en cuando deberías ser más atrevida…