Una de las acciones que muchas compañías tecnológicas buscan mejorar y simplificar es el envío y recepción de dinero, especialmente entre particulares. Google es una de esas empresas y uno de los caminos que ha empleado para lograr esa simplificación es recurrir a una de las herramientas más usadas con que cuenta: Gmail.

Aunque por ahora solo está disponible en Estados Unidos y Reino Unido, es posible utilizar el popular servicio de correo electrónico para transferir dólares y libras entre usuarios. Para poder utilizarlo, además de estar en esos países, también hay que tener activado el servicio de Google Wallet, que será el que estará detrás de toda la transacción.

Al parecer, Google Wallet solo es necesario para enviar el dinero: el receptor puede recibirlo, sí, también en Wallet, pero también en su tarjeta de débito o en su cuenta de banco, dependiendo de en qué país se encuentre. Si está en Reino Unido, en Wallet o en su tarjeta; si está en EE. UU., en Wallet, en su tarjeta o directamente en la cuenta de banco con la que esté enlazada su cuenta de Wallet.

El proceso para enviarlo es sumamente sencillo. Basta con seguir los mismos pasos que se siguen para crear cualquier correo electrónico: poner una dirección, añadir un asunto y el cuerpo del texto (aunque estas dos cosas son opcionales) y hacer clic en el símbolo de dólar o libra, dependiendo del país. A continuación se introduce la cantidad, se adjunta el dinero y se envía el correo.

La primera vez que recibe dinero, el receptor del mensaje debe añadir una tarjeta de crédito si no lo ha hecho antes o si no tiene una cuenta de Wallet. A partir de ese momento, todo el dinero que le llegue se transferirá al método elegido de manera automática.

También cuenta con la posibilidad de reclamar dinero a otro usuario. En este caso, viene a ser como si le enviásemos un correo a alguien recordándole que nos debe plata, solo que con menos sutileza de la que se puede añadir escribiendo un texto personalizado.

El servicio es completamente gratuito para cualquiera de los dos usuarios, el que envía y el que recibe, lo cual lo convierte en una opción muy interesante pues no hay comisiones de por medio, como sucede en otros sistemas. Además, se puede usar tanto desde el escritorio como desde la aplicación de Android para Gmail, lo cual es bastante cómodo ya que no necesitaremos instalar una aplicación adicional en nuestro dispositivo.

El hecho de que sea una característica limitada tan solo a dos países y a un sistema operativo móvil deja entrever que Google está haciendo algo así como una prueba de campo para comprobar la aceptación de un sistema semejante. Ya ha hecho antes experimentos similares que terminaron desvaneciéndose sin pena ni gloria y habrá que ver si ese es el destino que le espera a este o, por el contrario, tendrá el suficiente éxito como para que se animen a expandirlo a otros lugares.