La experiencia nos dice que la legislación va casi siempre un paso por detrás (a veces dos o incluso tres o más) de los avances tecnológicos. Esto suele ser causa de muchos problemas, al igual que también puede serlo en ocasiones intentar anticiparse demasiado, que viene a ser el equivalente a ponerse la venda antes de la herida y que tampoco es que suela dar buenos resultados. Sin embargo, no parece ser así esta vez.

El Parlamento Europeo ha instado a la elaboración de un conjunto de reglamentos que rijan el uso y la creación de robots, incluida una forma de «personería electrónica» que garantizaría tanto los derechos como las responsabilidades de las inteligencias artificiales con más capacidad. El resultado de la votación no deja lugar a dudas acerca del interés mayoritario en el asunto: 17 votos a favor, 2 en contra y 2 abstenciones. ¿Y qué se votó? Pues un informe que serviría como base para crear el marco regulatorio para esta «personería».

Según la autora del informe aprobado, la diputada socialdemócrata de Luxemburgo Mady Delvaux, «Un creciente número de áreas de nuestra vida están siendo afectadas por la robótica. Para hacer frente a esta realidad y asegurarnos que estas máquinas siguen estando al servicio de los humanos, se necesita urgentemente un marco legal europeo robusto».

Esta «personería electrónica» sería similar, si es que no igual, a la ya existente «personería corporativa». De esta forma, un robot (entendiendo este término también como una inteligencia artificial) podría participar en casos legales; es decir, tanto ser demandado como demandar. También formarían parte del sistema económico de la zona euro, con lo que deberían cumplir con las obligaciones fiscales respectivas. Ahora bien, todo esto en realidad anticiparse de cara a una proyección de futuro, pensando en un marco legal para robots que no llegarían al mercado antes de 10 o 15 años, como ha señalado Delvaux.

El informe aprobado identifica una serie de áreas y acciones a tomar que requieren que la Unión Europea ejerza una supervisión específica. Entre ellas, podemos encontrar la creación de una agencia europea para la robótica y la inteligencia artificial; la elaboración de una definición legal de que se considera como «robots inteligentes autónomos» junto con un sistema de registro de los más avanzados; un código de conducta consultivo para ingenieros dirigido a guiar el diseño ético, la producción y el uso de robots; una estructura de información nueva, de manera que las compañías puedan informar con claridad cuál es la contribución de la robótica y de la inteligencia artificial para que así se puedan determinar los resultados económicos a efectos de impuestos y cotizaciones a la seguridad social; y un nuevo esquema de seguro obligatorio para las empresas para cubrir los daños causados por sus robots.

Es importante resaltar que dentro del informe se incluye un tema del que hemos hablado bastante por aquí: los vehículos autónomos. Para Delvaux, y ahora para sus colegas europeos, se hace necesario implementar normas tanto a nivel europeo como a nivel global. En el caso particular de la región, señala que una regulación fragmentada afecta la implementación de estos vehículos y, por lo tanto, la competitividad de Europa.

Otro asunto que se trata en el informe es el del desempleo que puede causar la implantación de robots competitivos en el mercado, algo que se estima que podría ocurrir a gran escala. Es de elogiar que una organización supranacional como es la UE haya aprobado un texto en el que este problema se tome en cuenta ya que puede servir para abrir un debate serio y a profundidad sobre el tema. En cuanto al método para ponerle solución, se propone que se examine con detenimiento la herramienta de la renta básica universal.

Esta aprobación tan solo es el inicio de un proceso más largo. El siguiente paso es el de votar por los proyectos propuestos en el informe de manera individual y con el parlamento completo. Para poder sacarlos adelante, será necesario que cada uno de ellos sea aprobado con mayoría absoluta, algo que será difícil sobre todo en lo que se refiere a los más polémicos.

Sin embargo, que algo de este tipo haya iniciado su correspondiente procedimiento político ya es un logro acerca del que hay que felicitar a la UE. Aunque, como decíamos al principio, a veces una anticipación excesiva puede causar unos efectos indeseados, lo cierto es que, al ritmo en que avanza la tecnología, el tiempo es más que correcto. La inteligencia artificial es ahora uno de los objetivos de la industria y, antes de que nos demos cuenta, nos la encontraremos infiltrada en nuestras vidas hasta extremos insospechados. De ahí que se haga necesario tomar las medidas legislativas apropiadas lo antes posible.