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Aunque aquí, en Ecuador, no contamos con sucursales de IKEA donde poder adquirir sus productos, la franquicia sueca es conocida por sus muebles armables, cuyo proceso de ensamblado puede llegar a ser una pesadilla para algunas personas, por mucho que la empresa presuma de su sencillez. Pero, ¿y si existiese un robot capaz de hacer el trabajo por nosotros?

Un robot solo con ese propósito parece una exageración, pero eso en lo que han hecho en la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur: crear unos brazos robóticos capaces de construir una silla de IKEA en menos de 9 minutos.

En principio, esto puede parecer un logro menor. Sin embargo, no lo es. Como explicó el profesor asistente Pham Quang Cuong, «Para un robot, montar una silla IKEA con tanta precisión es más complejo de lo que parece. El trabajo de ensamblaje, que puede ser natural para los seres humanos, tiene que dividirse en diferentes pasos, como identificar dónde están las diferentes partes de la silla, la fuerza necesaria para agarrar las piezas y asegurarse de que los brazos robóticos se mueven sin chocar entre sí. A través de un considerable esfuerzo de ingeniería, desarrollamos algoritmos que permitirán al robot dar los pasos necesarios para ensamblar la silla por su cuenta».

En total, todo el proceso le lleva al robot unos 20 minutos, de los cuales unos 11 están destinados a «planificar» cómo debe ser realizado el proceso de ensamblaje y unos 8 a ensamblar la silla en sí misma. Para conseguirlo, emplea una cámara 3D y sensores que le permiten detectar de forma precisa y consistente los agujeros donde debe insertar las piezas, además de determinar la fuerza requerida para ello.

Cabe decir que al robot se le dijo de antemano qué partes debía unir primero, pero eso es algo que nosotros también hacemos pues ¿para qué sirven entonces las típicas instrucciones que acompañan a estos muebles?

Ahora bien, Pham añadió que el equipo de desarrollo está tratando de integrar más inteligencia artificial en el robot para que sea más autónomo: «Así podrá aprender los diferentes pasos del montaje de una silla a través de una demostración humana o leyendo el manual de instrucciones, o incluso a partir de una imagen del producto ensamblado».

Para conseguir que el robot pudiera hacer lo que hace, a los científicos les llevó nada menos que 3 años construirlo y programarlo. La construcción fue hecha enteramente a partir de componentes disponibles en el mercado, lo cual ayudó a mantener los costes bajos.

Aunque, como decíamos al principio, esta tarea tan sencilla puede ser vista como un desperdicio, en realidad sirve como base para trasladar la tecnología a otras industrias. Según explicaron desde la universidad, el equipo está ahora trabajando en la fabricación de un robot enfocado en la unión de vidrio, algo que podría ser útil en la industria automotriz, y en la perforación de agujeros en los componentes metálicos, algo en este caso dirigido a la industria de fabricación de aviones.