De los parlantes inteligentes a las pantallas inteligentes

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Los parlantes inteligentes forman parte de lo que podemos clasificar ya como una de las modas más recientes en lo que a tecnología se refiere. Aunque no han atraído tanta atención mediática como otros productos (en esto, los reyes siguen siendo los celulares), se han ido introduciendo en las vidas de muchos usuarios alrededor del mundo y su adopción ha sido paulatina pero constante.

El rey aquí sin duda es Amazon, con su Amazon Echo y Alexa, el asistente virtual encargado de que todo funcione como se espera. También fue uno de los primeros (al menos de las grandes marcas) en dar el siguiente salto evolutivo, pasando de los meros parlantes a las pantallas con su Amazon Echo Show, lanzado el año pasado.

Con el Echo Show, la compañía se convirtió en la que está marcando el paso dentro de este segmento. El resto de empresas siguen sus pasos, y en el caso de algunos grandes nombres incluso con un retraso que resulta sorprendente, como ha sucedido con Apple y con Facebook. Respecto a esta última, cuya incursión en el mundo del hardware por ahora se limita a la realidad virtual, todavía no está claro el rumbo que van a seguir, ya que las informaciones al respecto contienen pocos detalles.

Pero si alguien se propuso medirse de tú a tú con Amazon, ese fue Google. Y no solo con el lanzamiento del Google Home, sino especialmente con el de Google Assistant, el asistente virtual de Mountain View que, apareciendo por primera vez en el primer Pixel, se extendió después por todos los dispositivos tanto de la compañía como de otras empresas que quisieron sustentar sus aparatos con él.

De esa manera, si bien el Echo tenía como principal rival al Home, y luego detrás a opciones de otras marcas, ante el Echo Show lo que hay es una plétora de fabricantes de pantallas inteligentes que tienen a Google Assistant respaldando su oferta: hablamos de nombres como Lenovo, Sony, JBL y LG, nada menos. Una competencia difusa, que se resuelve a favor de Amazon. Al menos de momento. Porque estoy podría cambiar.

Lo importante no es el hardware, sino el software

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En una entrevista con Variety, Rishi Chandra, responsable de los productos «domésticos» de Google (el Home y el Chromecast, entre otras cosas), hizo una afirmación que ha hecho pensar a muchos que en Mountain View terminarán dando el salto a las pantallas inteligentes propias.

Al ser preguntado por la razón de que Google haya preferido asociarse con otras empresas en lugar de fabricar su propio dispositivo, Chandra tan solo respondió que se trata de «una categoría emergente», aunque después añadió: «no estoy diciendo que no lo vayamos a hacer».

Reconozcámoslo: esto y nada es lo mismo. Para algunos es un signo de que terminarán lanzando su propia pantalla. Y cabe decir que si lo hacen, es previsible que su éxito sea el mismo del Google Home. Sin embargo, esta indefinición podría indicar simplemente que la estrategia a seguir no es la de plantarle cara directamente a Amazon, sino seguir una similar a la que han seguido en el sector de los celulares inteligentes, centrándose en su fuerte: el software.

Amazon ha conseguido posicionarse muy bien en el segmento de los asistentes digitales para el hogar. Y a efectos de esta elucubración, que no es más que eso, podemos compararlo con Apple, que se posicionó muy bien en el sector de los teléfonos inteligentes. Y con el Echo Show, ha dado el paso adelante hacia lo que parece su evolución lógica.

Google puede plantarle cara, pero su negocio no es el hardware, el aparato en sí mismo, sino el software que lo soporta; es decir, el asistente que hay detrás. De hecho, así lo expresó Chandra: «El mercado de los altavoces está evolucionando. Los asistentes serán una parte esencial de esta experiencia».

Al estar detrás de la oferta de otros fabricantes, Google puede ir logrando su objetivo lentamente: posicionar a su asistente como el recurso más apropiado para el usuario en cualquier lugar que se encuentre. Al fin y al cabo, ya lo lleva en su bolsillo, en el teléfono. Así que, cuando llegue el momento de recurrir a un parlante o pantalla inteligente para su casa, el usuario se sentirá más dispuesto a apostar por algo que ya conoce y que tiene una integración más simple. No importará la marca, lo que importará es el asistente que haya detrás.

Por ahora, para mantenerse al día con la evolución de este mercado, Google está invirtiendo en el desarrollo de «sonido inteligente»: utilizar la inteligencia artificial para ajustar la calidad de sonido del parlante en tiempo real. Es decir, que el dispositivo (y el asistente, claro está) podría ser capaz en algún momento de optimizar su volumen basándose en qué otros sonidos hay en una habitación.

Sin embargo, no se puede dejar de percibir que lo que están haciendo en Mountain View es trabajo de fondo. Amazon no les preocupa tanto: podrán tener el modelo de parlante o de pantalla más vendido, igual que Apple tiene el modelo de teléfono más vendido (peleándose con Samsung, eso sí). Lo que les importa es la presencia de su asistente. Y si seguimos con el paralelismo, está claro que Google terminará dominando con él igual que Android lo hace en el terreno de los celulares actualmente. Al menos, tal y como van las cosas hasta el momento.

¿Terminarán siendo parlantes inteligentes o pantallas? Al final, no importa tanto. Posiblemente, ambas opciones coexistirán durante un tiempo hasta que el mercado mismo termine decantándose en uno u otro sentido. Pero lo que importa es lo que hay detrás, el asistente. Y en Google eso lo saben muy bien.