Estoy seguro de que al ver el título has pensado algo así como «¿1.150 dólares por una cuna? ¿Es que están locos?». Y es que el precio, que es en lo que siempre nos fijamos primero, resulta asombroso. Pero no tanto si consideramos que no estamos hablando de una cuna cualquiera, sino de una de alta tecnología.

Su nombre es SNOO, y es definida por el Dr. Harvey Karp, pediatra y fundador de la compañía «The happiest baby», como la «cama para bebés más segura que jamás se ha creado». Ahora bien, ¿qué es lo que le hace tan especial?

SNOO es una cuna para bebés de hasta 6 meses que se mece con suavidad de manera automática para así ayudar a que los recién nacidos caigan dormidos con más facilidad, acompañando el movimiento con sonido blanco que se incrementa cuando el bebé lo necesita y que se calma cuando ya no es necesario. En «The happiest baby» han trabajado durante los últimos cinco años tanto con ingenieros del prestigioso MIT como con diseñadores líderes en su campo en Estados Unidos para crear esta cuna que aspira a ser otro miembro de la familia.

La cuna monitoriza constantemente al bebé y responde a sus necesidades cuando amerita, eligiendo el mejor ruido blanco para el momento y el ritmo de movimiento más adecuado para inducir al sueño o para calmarlo si se despierta en mitad de la noche. Cuenta con iluminación por LED cuya intensidad se ajusta al ambiente por medio de sensores lumínicos, múltiples micrófonos con procesamiento avanzado de audio para identificar con exactitud la fuente de los sonidos, control por medio de Wi-Fi y está construída de tal manera que no cuenta con resortes o engranajes que puedan producir alguna clase de ruido.

Como señala Karp, SNOO no es una cama mágica en la que el bebé se dormirá apenas tocarla y que hará que no vuelva a despertarse hasta la mañana siguiente. Si tiene hambre o tiene el pañal sucio, la cuna no de le calmará pues eso ya necesita la intervención de los padres. Sin embargo, SNOO les proporciona las pistas necesarias para identificar lo que su bebé necesita realmente.

Malas noches seguirán habiendo. Al fin y al cabo, los primeros meses de existencia de un bebé son muy turbulentos tanto para él como para sus padres. Sin embargo, esta cuna puede ayudar a minimizar dichas turbulencias, consiguiendo que los atribulados progenitores tengan más noches buenas que malas. Así, reducirán el estrés que provoca la maternidad y mejoraran la calidad de su sueño y, apunta Karp, logrando de esta manera minimizar la propensión a la depresión postparto producida por elementos externos que influyen en el estado de ánimo.

Considerando que se trata de un dispositivo inteligente cuyos beneficios van más allá de lo que puede ofrecer cualquier otra cuna convencional, ahora se comprende el precio e incluso se justifica. Y no se puede negar que quizá sea un gasto que les valga la pena hacer a aquellos que se lo puedan permitir. Quien sabe, si cosas como estas se terminasen popularizando, su precio descendería y podría estar al alcance de más hogares.