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«Toda la que puede». Esa es una de las respuestas que se puede dar a la pregunta del título de este artículo. Y es que Chrome es básicamente conocido por 3 cosas: por ser el navegador de Google, por ser el navegador más usado y por consumir demasiada RAM.

Ahora bien, ¿por qué consume tanta memoria? ¿Es en verdad un navegador que está mal hecho? Viniendo de Google, esto último es de esperar que no sea así, aunque muchos dicen por la web que en realidad no se esfuerzan tanto como deberían en mejorar el rendimiento de Chrome. Esto no es descabellado, pues ya lo hemos visto antes: Facebook, por ejemplo, prefiere sacar una versión «pequeña» (lite) de su aplicación oficial antes que optimizarla.

Sin embargo, la razón final de tanto consumo es por cómo funciona. Para comprenderlo, primero debemos entender que todo programa que ejecutamos coloca una serie de procesos en la memoria RAM de nuestra computadora. Estos pueden ser uno o varios.

En el caso de Chrome, estos procesos son varios. De hecho, es uno por cada pestaña que tengamos abierta, por cada plugin y por cada extensión. De ahí que si, en Windows, abrimos el administrador de tareas con Chrome ejecutándose, nos encontremos con un montón de procesos a su nombre. Cada uno de ellos utiliza tan solo una pequeña cantidad de memoria, pero cuando se suman, la carga puede llegar a ser muy alta. De ahí que si usamos muchas extensiones y plugins o abrimos muchas pestañas, Chrome ocupe cada vez más RAM.

A esto hay que añadir que hay otras funcionalidades del navegador que añaden más procesos y, por tanto, consumen más RAM. El ejemplo más claro es el prerenderizado, que permite que Chrome empiece a cargar una página a la que predice que iremos a continuación (como el primer resultado de una búsqueda en Google). Esto requiere también de recursos.

Por qué separar procesos

Ahora que sabemos cómo funciona Chrome, la pregunta que puede surgir es por qué funciona así. Y la respuesta es: por estabilidad y velocidad.

Está claro como el prerenderizado acelera la experiencia de navegación, por lo que no hace falta explicarlo. En cuanto a la ejecución de procesos por separado, esto permite que si uno falla, el navegador permanezca estable. Antes, en otros navegadores, esto no era así: fallaba, por ejemplo, un plugin y se nos congelaba todo el navegador.

Pero siempre hay margen para empeorar

Bueno, pues ya sabemos que el consumo de RAM de Chrome está justificado, nos guste o no o pensemos que podría mejorarse o no. Si no nos convence la experiencia que nos ofrece el navegador, siempre podemos cambiar a otro.

Ahora bien, Google debería pensar cómo solventar este problema. Más que nada porque luego ocurren cosas como la que ha pasado recientemente y la fama de devorador de recursos de Chrome empeora. ¿A qué nos referimos? Pues a que para solucionar un problema de seguridad, se ha debido incrementar el consumo de RAM del navegador entre un 10% y un 13%.

Esto ha sido debido a la implementación de una función llamada Site Isolation (aislamiento de sitios web) con el objetivo de proteger al navegador de las vulnerabilidades Spectre y Meltdown. El Site Isolation lo que hace es impedir que los sitios accedan a los datos de otros al ejecutarlos en dos procesos separados. Así, una web solo accede a los datos de su propio proceso.

Esto incrementa el uso de recursos en los porcentajes mencionados, pero dado como están las cosas, cualquier mejora enfocada en la seguridad es siempre bienvenida. Pero claro, los usuarios de Chrome pueden pensar «Sí, gracias. ¿Pero más RAM todavía?». Y es lógico.

Actualmente, Chrome es el navegador más usado. Sin embargo, también lo fue Internet Explorer en su momento y mira ahora. Por mucho Google que esté detrás, nada garantiza su dominación por los siglos de los siglos. Los de Mountain View deberían esforzarse un poco más en tratar de solucionar el problema de la RAM de manera apreciable, al tiempo que demuestran que no se han dormido en los laureles. Si no, quién sabe, Firefox sigue ahí como una excelente opción. Y en cualquier momento podría hacer aparición un rival inesperado que le termine comiendo la tostada.