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Como ocurre en muchos servicios actuales, Gmail brinda al usuario la posibilidad de que le demos permisos de acceso a nuestra cuenta aplicaciones de terceros para que así podamos añadir las características y funcionalidades que estas ofrecen. Hasta no hace mucho, se asumía que dichas aplicaciones no podían leer el contenido de nuestros correos, pero esto cambió recientemente.

Un reportaje del Wall Street Journal reveló que algunas aplicaciones de terceros estaban haciendo precisamente eso. Y Google, lejos de entonar un mea culpa, defendió esa práctica, trasladando al usuario la responsabilidad de defender su privacidad.

Pues nada, si Google nos traspasa a nosotros esa responsabilidad, pues deberemos cogerla, ¿no? Y qué mejor entonces que revertir directamente los permisos que hemos dado a esas aplicaciones. Veamos cómo hacerlo.

Accedemos a nuestra cuenta de Google

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Podemos entrar de varias formas a nuestra cuenta de Google. Si hemos abierto sesión en Gmail, clicamos en nuestra foto de perfil situada en la parte superior derecha; si estamos en el buscador, clicamos en el mismo sitio: prácticamente en cualquier servicio de Google nos encontraremos con esta opción. En la tarjeta que se despliega, clicamos en el botón «Cuenta de Google».

Si tienes abierta sesión en Google mientras lees esto, puedes también entrar a este enlace.

Entramos al listado de aplicaciones

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Ya en nuestra cuenta, veremos 3 columnas. En la primera, llamada «Inicio de sesión y seguridad», ubicamos el enlace «Aplicaciones con acceso a la cuenta» y clicamos en él.

Ahora estaremos en la sección del mismo nombre, donde veremos unas tarjetas. Dentro de la primera, «Aplicaciones con acceso a tu cuenta», se nos mostrará un resumen general de las aplicaciones junto con el enlace «Administrar aplicaciones», en el cual hacemos clic.

Ahora sí, podremos ver el listado de todas las aplicaciones a las que hemos dado permisos. Están divididas en 3 tarjetas (aunque puede varias según cuando leas esto): «Aplicaciones de terceros con acceso a la cuenta», «Iniciar sesión con Google» y «Aplicaciones de Google». Las más importantes son las 2 primeras.

Revocamos permisos

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En la primera tarjeta, «Aplicaciones de terceros con acceso a la cuenta», podemos ver listadas las aplicaciones junto con los permisos que poseen. Aquí la clave es fijarse en aquellas que digan «Tiene acceso a Gmail» o «Tiene acceso a toda tu cuenta de Google». Aquellas en las que pongan estos permisos son las que hay que eliminar.

Para hacerlo, tan solo clicamos en la aplicación y, cuando se despliegue la información, en el botón «Retirar el acceso».

A tener en cuenta

Como es obvio, en el momento que revocamos el acceso, dejaremos de contar con las fantásticas funcionalidades de cada aplicación, lo cual puede ser un engorro si se trata de una que usamos con mucha frecuencia. En este punto, debemos considerar si nos encontramos cómodos con que, a cambio de esa maravillosa característica, quien nos la ofrece tenga la posibilidad de acceder a toda la información que compartimos a través del correo.

Hay que considerar que al utilizar esas aplicaciones de terceros estamos añadiendo un eslabón más a nuestra cadena de seguridad. Y un eslabón que no tiene por qué ser precisamente más fuerte y sí, con más probabilidades, más débil. Recordemos si no aquel caso de supuesto hackeo masivo de cuentas de Twitter que en realidad fue el hackeo de un servicio de terceros que se utilizaba para estadísticas.

En este aspecto, a día de hoy no parece que Google vaya a cambiar sus políticas respecto al acceso de terceros al correo, algo que haría solo si hubiese mucha presión pública (y tampoco parece que la está habiendo). Así que dar por sentado que toda aplicación a la que demos acceso va a leer nuestro correo es una buena opción. A partir de ahí, lo que haga cada uno ya es su responsabilidad. Pero si algo te recomendamos es que valores un poco más tu privacidad, ¿sí? Más que nada, para evitar sorpresas a futuro.